El área fue un drama para Independiente.

EL ÁREA FUE UN DRAMA PARA INDEPENDIENTE

En el partido de Ida por las semifinales de la Copa Sudamericana, Independiente cayó por 1-0 en su visita a Libertad de Paraguay. Arrancó dormido, se sobrepuso y dominó, pero no tuvo precisión al entrar al área.

Cuando Ariel Holan mire de nuevo el encuentro de Ida ante Libertad, se encontrará con mucha posesión, asociaciones, dinámica. Pero habrá uno, dos, tres, decenas de momentos en los que Juan Sánchez Miño estará en los metros finales del ataque, y a la hora de meter el balón hacia el área, por lo general se impondrán los defensores rivales. Esto refleja dos cosas: que Libertad es un especialista en materia defensiva; hace de su área una fortaleza. Está acostumbrado a defender cerca de su arco, a vivir al límite. La idea es muy bien ejecutada: sólo recibió dos goles en siete partidos de Copa Sudamericana, y aún no ha perdido en lo que va de certamen. Pero por otro lado, el área rival es un drama para Independiente. Así se demostró en lo que va de semestre. La idea se defiende con convicción y se hace muy bien hasta que se ven las líneas del área, y allí falta. Picardía, serenidad, calidad individual. No se sabe qué, pero falta el gol.

Como ante Nacional de Asunción, Holan planteó una línea de cinco que no hizo pie en los primeros minutos. Gastón Silva no estuvo cómodo como último hombre y Alan Franco no coordinó bien ni con el uruguayo ni con Fabricio Bustos, quien no aportó su jerarquía en ataque en clara señal de la falta de ritmo con la que llegó. Pero Nicolás Tagliafico erigió como el referente que es, ganando duelos aéreos, con anticipos y también a fuerza de un gran primer pase. Luego llegó el turno de un sensacional Juan Sánchez Miño. El ex Boca demuestra cada partido que debe jugar: de lateral, carrilero, interior, o más cerca de ser un extremo, donde sea. Se encuentra con un nivel de confianza muy alto para hacer uso de su gran técnica. Ante Libertad, cada vez que avanzó, llegó a posiciones muy adelantadas, pero allí apareció el karma de atacar el área.

Independiente no mereció perder, más allá de esa desconcentración inicial que cuesta caro. Reaccionó y superó a su rival con un buen fútbol, de posesión, dinámica en la circulación y también el carácter al que ya acostumbra. Pero si quiere remontar la serie y avanzar a la final, deberá mantenerse fiel al estilo que ha practicado en el último tiempo, y luego, solucionar aquello de atacar el área, resolver mejor en los metros finales, buscar nuevas variantes.