CON EL MANUAL DE LA COPA

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La altura de Cochabamba, menor a La Paz pero intimidante al fin, fue un duro escollo para el elenco de Gustavo Alfaro. Boca se trajo un punto que buscará hacer valer en su próximo partido de local. La tan ansiada séptima Copa Libertadores desvela a todo mundo en Brandsen 805. Cada nueva edición del máximo trofeo continental es una prueba para el Xeneize y una oportunidad de mostrar sus credenciales en busca de la ilusión. Para esta ocasión, Alfaro dispuso un mediocampo distinto al habitual con cuatro volantes de características de tenencia, en una clara muestra de intentar combatir la altura con la pelota en los pies y evitar el ida y vuelta. De entrada, Wilstermann se vio preso de sus propias limitaciones. Su juego directo por contexto y carencia de elaboración era lo que Boca esperó en todo momento, salvo cuando Cristian “Pochi” Chávez logró hilvanar una seguidilla de toques y hacer jugar un al equipo.

Dentro de la monotonía del primer tiempo, Boca se acomodó bien y no sufrió demasiados sobresaltos, cubriendo bien las bandas con Agustín Almendra y Emanuel Reynoso colaborando con los laterales y contemplando los cambios de frente, un arma utilizada con frecuencia por el conjunto boliviano. Sin Cristian Pavón y Sebastián Villa, el libreto de Alfaro se adaptó a la tenencia y la progresión con toque corto; dadas las limitaciones del rival, cuando podían mover la pelota, el camino se abría.

Con la energía que conservó en el primer tiempo, Boca pareció animarse más en el complemento. En los primeros minutos se dio el mejor rato de futbol del conjunto de Alfaro en la noche de Cochabamba. La elección de Wilstermann de replegarse y no presionar, le dio a Boca la posibilidad de progresar si lograba romper la línea de mediocampistas, cosa que se dio a cuentagotas. El déficit de Boca en ataque pasó por ese ámbito de juego, y solo Almendra lo pudo lograr en alguna oportunidad. Por otro lado, el juego directo y la altura forman un combo explosivo difícil de aguantar durante 90 minutos. Wilstermann, sin interés en la elaboración, logró llegar a posiciones de gol con varios envíos cruzados -siempre con Chávez como eje- que se estrellaron en la muy buena actuación de Esteban Andrada. Incluso, a la salida de un córner, el propio Chávez tiró un centro elevado que sacó Buffarini en la línea y luego tapó Andrada de forma brillante.

La más clara del conjunto de Alfaro se originó en los pies de Bebelo Reynoso, que condujo por izquierda en una patriada fantástica; tiró un caño fenomenal para ir de cara al arco y asistir a Nandez, que remató apenas afuera. Otro buen partido del ex Talleres, confirmando su buen estado de forma.

Sin demasiado énfasis, Wilstermann se diluyó en ataque y Boca no sufrió todo lo que se esperaba en una visita complicada, más por contexto que por rival. El empate sin goles en la altura de Cochabamba le saca una leve sonrisa a Boca. Con el recuerdo del empate inicial ante Alianza Lima en la fase de grupos 2018, está claro que este empate servirá solo si triunfa el martes ante Tolima como local. El manual de la Copa indica que la media inglesa es el camino, y hacia allí va Boca.

Por: Diego_Salgado6

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