LOS VOLANTAZOS DE GALLARDO

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A lo largo de sus más de cuatro años al frente del primer equipo de River, Marcelo Gallardo se ha caracterizado por ser un entrenador sumamente intervencionista. Sus equipos son camaleónicos, pueden adaptarse a más de un libreto y da la sensación de que él, a la hora de tomar decisiones, siempre toca la tecla correcta. Este rasgo del Muñeco parece potenciarse aún más en los partidos importantes y particularmente frente a Boca, encuentros en los que ha realizado diferentes modificaciones puntuales que, en la gran mayoría de los casos, terminaron beneficiando en forma notoria a sus dirigidos. Por eso, elegimos repasar los cinco volantazos más importantes de Gallardo en superclásicos, algunos sorprendentes y otros más lógicos, pero todos igual de provechosos para el Millonario.

Torneo Transición 2014 – River 1-1 Boca

En la octava fecha del campeonato local que posteriormente terminaría ganando Racing, River recibía a Boca en El Monumental en un momento inmejorable: puntero, invicto y con un nivel futbolístico altísimo, quizás el mejor de todo el ciclo. Las diferencias con el equipo por entonces dirigido por Rodolfo Arruabarrena eran realmente grandes, pero un factor externo como la impiadosa lluvia que azotó a Buenos Aires aquel domingo  de octubre emparejó considerablemente el partido. El Xeneize abrió el marcador temprano a través de una pelota parada, y el agua acumulada en el campo de juego no permitía la fluidez del juego. Por este motivo, Gallardo cambió de plan: vista la imposibilidad de manejar la pelota al ras del piso, mandó a la cancha a un defensor central como Germán Pezzella, pero no para que juegue en su puesto natural sino para que se ubique como centrodelantero, apostando al juego aéreo. Y fue justamente el actual futbolista de la Fiorentina quien, tras un centro cruzado de Ramiro Funes Mori, primero se elevó entre los dos centrales visitantes para conectar un potente cabezazo y luego llegó antes que nadie al rebote de Agustín Orión para marcar el 1-1 final.

Copa Libertadores 2015 – River 1-0 Boca

Luego de una fase de grupos flojísima en la que clasificó en la última fecha gracias a la ayuda que le dio Tigres derrotando a Juan Aurich, River tenía por delante el desafío de volver a cruzarse con su clásico rival en una serie mano a mano luego de haberlo eliminado en las semifinales de la Copa Sudamericana 2014. El presente de Boca era muy bueno, ya que había clasificado a octavos de final ganando los seis encuentros que había disputado. El equipo de Gallardo parecía muy inseguro, principalmente en el aspecto defensivo, y por este motivo recurrió a una variante que hasta ese momento nunca había probado: sacrificó a Leonardo Pisculichi, uno de los futbolistas más determinantes en el semestre anterior, y ubicó a Leonardo Ponzio junto a Matías Kranevitter en la mitad de la cancha mutando a un combativo 4-4-2 que distaba mucho de la ambiciosa disposición de encuentros anteriores. De más está agregar que esta modificación le dio resultado, ya que pese al triste episodio con el gas pimienta, River anuló completamente al equipo sensación del momento y, hasta el momento de la suspensión, obtenía justificadamente la clasificación.

Superliga Argentina 2016/17 – Boca 1-3 River

En este partido comenzaría a ganar peso la figura de Gonzalo Martínez, sin dudas el futbolista más determinante del superclásico en los últimos dos años. El Pity venía en un gran rendimiento en ese semestre jugando por derecha, a pierna cambiada, lo que le permitió sumarle un poco más de pausa a su juego. Sin embargo, para esta jornada puntual Gallardo decidió hacerlo volver a la izquierda, reconociendo las espaldas del lateral derecho Gino Peruzzi como el punto más débil de Boca en el retroceso. El duelo fue claramente ganado por el futbolista de River, que abrió el marcador con un golazo y fue la gran figura de la cancha.

Supercopa Argentina 2018 – Boca 0-2 River

Al igual que en la previa del cruce por la Libertadores 2015, este se presentaba como un clásico al que Boca llegaba muy firme, mientras que River era un mar de dudas. Mientras el equipo dirigido por Guillermo Barros Schelotto se encaminaba con tranquilidad al bicampeonato, el Millonario había ganado tan solo un partido en todo el semestre y no lograba encontrar un funcionamiento óptimo. Por ello, Gallardo decidió dar otro golpe de timón: pasó del 4-4-2 habitual a un 4-3-1-2 con Ignacio Fernández y Enzo Pérez a los costados de Leonardo Ponzio y Gonzalo Martínez como enganche. De esta manera el DT limitó una de las principales virtudes de Wilmar Barrios, volante central del Xeneize, que es la de cruzar hacia los costados para relevar a los laterales cuando estos se proyectan al ataque. Con el Pity como una preocupación permanente en su zona, el colombiano se mostró muy desbordado y no pudo ganar la batalla de la mitad de la cancha, uno de los principales argumentos que llevaron a River a ganar la segunda final de la historia disputada contra su clásico rival.

Superliga 2018/2019 – Boca 0-2 River

Al igual que en la Supercopa, para este encuentro Gallardo eligió hacer foco en las características de Barrios para complicar el juego de Boca. El encargado de la tarea en este caso no fue Martínez sino Exequiel Palacios, un futbolista que le brinda numerosas variantes tácticas a su entrenador. El mediocampista tucumano hizo un trabajo de presión fenomenal sobre el colombiano, exponiendo al máximo sus limitaciones técnicas a la hora de manejar la pelota. Lucas Pratto (en un puesto que nunca había ocupado en su carrera) y el propio Pity (luego Juan Fernando Quintero) taparon las subidas de los laterales por las bandas, y de esta manera River atascó completamente el circuito de pases de Boca en la salida. El resultado está a la vista: un nuevo duelo de pizarra ganado por Marcelo Gallardo.

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