Violencia en el fútbol.

DEJAR DE MIRAR PARA OTRO LADO

Los recientes casos de Edwin Cardona y Wilmar Barrios fuera de las canchas, reavivan una problemática: el fútbol debe dejar de mirar para otro lado.

Cuando un problema forma parte de la sociedad, se debe pensar más allá del fútbol. No importa si Edwin Cardona y Wilmar Barrios son dos grandes futbolistas que tienen mucho para dar: las denuncias realizadas por mujeres y que tienen como acusados a los colombianos va más allá de cualquier camiseta o pasión por un club.

El fanatismo no puede defender cualquier cosa. Por más buenos jugadores que sean, si se comprueba el pésimo accionar denunciado, Boca Juniors debe tomar medidas de forma inmediata. Y se dice Boca porque es el club en cuestión, pero tanto la violencia como la violencia de género no son un problema del fútbol sino de la sociedad. Pero por una mejor sociedad y un mejor deporte, los protagonistas tienen que dejar de mirar para otro lado y asumir que los hechos son repudiables.

Ya en el caso de Alexis Zárate se pudo observar como muchos de sus ex compañeros tomaron posición al respecto para «bancar» al futbolista más allá de la condena recibida. Un acto de camaradería indefendible que deja de lado la gravedad de los hechos. Se defiende por ser un colega. Se defiende porque eso es más fácil que ir en contra de un sistema patriarcal que llega hasta el fútbol.

En las últimas horas también se conocieron actos de violencia por parte de un futbolista de Rosario Central. La institución tomó rapidamente cartas en el asunto: sanción económica al jugador que será destinada para tareas de prevención contra la violencia de género y charlas con las divisiones inferiores. Si bien es para destacar, el esfuerzo será insuficiente si los propios protagonistas no reflexionan sobre la gravedad de los asuntos y optan por defender compañeros por el simple hecho de serlo; y por supuesto, el periodismo también debe dar el ejemplo, tratando el tema con seriedad y no con encuestas en la calle a hinchas del club involucrado en el asunto. Porque no parar la pelota y repensar el rol del fútbol en la sociedad, es mirar para otro lado.