LAS DOS VÍAS DE FRANCIA

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La Selección de Francia llegó a Rusia como una candidata de segundo orden. El nivel demostrado en Eliminatorias, amistosos y también en la Eurocopa de la que fue anfitrión hace dos años, hablan de un equipo al que siempre le cuesta asumir el protagonismo de los encuentros. A pesar de disponer de material en cantidad y calidad, definir el plan de juego no ha sido sencillo para Didier Deschamps. La ausencia de Adrien Rabiot en la lista de convocados fue una declaración de intenciones luego confirmada en el debut ante Australia: 4-3-3, con Kylian Mbappé y Ousmane Dembele como extremos; Antoine Griezmann como centrodelantero. Pero el enésimo intento por juntar a sus piezas de calidad, no funcionó. Entonces hubo que buscar nuevas vías.

En aquel encuentro, Deschamps pateó el tablero con el ingreso de Olivier Giroud para jugar como centrodelantero. También salió reemplazado Griezmann, en una modificación que también puede ser una lectura del equipo: a pesar de ser el nombre de más jerarquía, no hablamos de su Selección, no ha logrado hacerse dueño del equipo como sí lo hizo en Atlético Madrid. Hay otras piezas de mayor relevancia y ascendencia sobre sus compañeros. Justamente, Giroud puede ser uno de ellos, ya que facilita el juego directo e incluso le permite al propio Griezmann desligarse de tareas como la finalización o el fijar a la última línea. Ante Perú, el actual delantero del Chelsea fue el jugador que más duelos aéreos ganó (5), en una muestra de que buscarlo puede permitirle a Francia avanzar metros en el campo sin necesidad de tanta elaboración. Y ya establecido en campo rival, su calidad puede inclinar la balanza a su favor en cualquier momento.

Pero el envío largo hacia Giroud puede ser considerado el Plan B de Deschamps. La primera vía es la que tejen los pies de Paul Pogba. Definido en el doble pivote junto a N’Golo Kanté, el futbolista del Manchester United es el encargado de dar el primer pase, incluso por detrás de su compañero en la mitad de la cancha. Pogba inicia y Kante empuja hacia adelante en busca de que se abran líneas de pase o se liberen compañeros. Los cambios de orientación del ex Juventus y también su exuberancia física para trasladar, son una herramienta que Francia necesita para hacerse dueño de los partidos y pasar más tiempo en campo rival que en campo propio. También ante Perú, Pogba fue el futbolista con más pases intentados (63). De atascarse el juego en esa zona, aparecerá el recurso de Giroud.

No obstante, estas dos vías aún no logran hacer de la francesa una selección que disfrute en ataque posicional. El propio Pogba es un futbolista acostumbrado a imponerse por físico y técnica en ritmos altos, pero a perder peso ante repliegues ordenados y partidos más lentos. Como solución a eso, Francia sigue siendo temible al contraataque, ya que cuenta en su once de gala con un futbolista diferencial a campo abierto como lo es Mbappé. El 4-4-2 que emplea Deschamps apunta a ocupar mejor los espacios y volver más simples pero efectivos los mecanismos de defensa y ataque. Poder correr hacia adelante seguirá siendo el escenario donde más cómodo se sientan, pero de no poder hacerlo, tendrán preparadas las cartas de Pogba y Giroud.

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1994. Si no rueda una pelota me siento incompleto. Cuando sea grande diré que vi jugar a Messi. Disfruto de leer y escribir.

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