TRIUNFO A PURO OFICIO

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Vélez recibió a River en Liners en uno de los partidos que podía ser considerado como uno de los más interesantes de la fecha. El equipo de Gabriel Heinze formó con un 3-3-1-3 en el que el zurdo Gastón Giménez actuó como líbero (posición en la que su actual entrenador lo ubicó por primera vez en su carrera), mientras que el chileno Pablo Galdames y Braian Cufré se sumaron al mediocampo. Por su parte, Marcelo Gallardo apostó por Nicolás De La Cruz como titular por sobre Juan Fernando Quintero y Matías Suárez, formando un 4-1-3-2 en el que el uruguayo, Exequiel Palacios e Ignacio Fernández intercambian constantemente sus posiciones por detrás de los delanteros.

El primer tiempo se desarrolló sin un dominador claro de la pelota. Se presionaron mutuamente de manera casi constante y en muchos momentos la velocidad le ganó a la precisión, pero Vélez encontró mejores circuitos de pase desde el 3vs2 con el que lograba salir del fondo, y fue más punzante en tres cuartos para llegar al arco. La movilidad de Lucas Robertone fue clave en este sentido, ya que nunca dio referencias a los volantes rivales y recibió seguido con comodidad a los costados de Leonardo Ponzio, sobretodo el izquierdo, buscando asociarse con un muy activo Matías Vargas.

Los tres centrales le dieron a Vélez superioridad numérica en salida.

La más clara de esos 45 minutos iniciales llegó con el penal que Javier Pinola le cometió a Robertone luego de una pérdida del central en la salida, aunque Franco Armani le contuvo el tiro a Rodrigo Salinas reivindicándose en un ítem que hasta aquí no se mostraba como uno de sus fuertes. A partir de ese momento dio la sensación de que el local comenzó a desinflarse un poco, quizás sintiendo el golpe ánimico de no haberse puesto en ventaja cuando el tramite del encuentro lo mostraba superior a su rival.

En la segunda etapa River pegó rápido tras un buen pase filtrado de De La Cruz para que el colombiano Rafael Santos Borré defina por encima del cuerpo del arquero Lucas Hoyos. A partir de allí el ritmo del partido siguió siendo frenético pero se volvió bastante más abierto, con Vélez yendo a buscar y chocando con la figura de Armani pero a la vez dejando muchos espacios de mitad de cancha hacia atrás. En ese tramo, el mencionado Borré y también Lucas Pratto empezaron a tener más éxito en los duelos individuales frente a sus marcadores, y lo mismo ocurrió con Matías Suárez cuando ingresó en lugar del “Oso”.

Tácticamente los entrenadores no realizaron grandes modificaciones, hasta que, luego del segundo gol del Millonario (marcado por el ingresado Quintero, de penal), Heinze sumó a un desequilibrante Álvaro Barreal en lugar de Galdames. El pibe llegó a anotar el descuento, pero no fue suficiente para un Vélez que, si bien puede quedarse con la tranquilidad de no haber sido menos en el balance final del encuentro, terminó pecando por su falta de jerarquía en las áreas.  River fue todo lo contrario: por momentos superado en el juego, pero con oficio para salir vivo de los momentos complicados, y con la calidad de hombres como Armani y Borré para marcar la diferencia.

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