DUELO DE ESTRATEGAS II

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Con goles de Coutinho y Rakitic, Barcelona venció como visitante 2-0 al Valencia y es finalista de la Copa del Rey, donde se medirá ante Sevilla.

Era la continuación a un duelo táctico brillante y de mucha paridad. En Camp Nou, Marcelino García Toral decidió que Valencia replegara sus líneas en excesos, diera libertad al Barcelona en las bandas pero no pudiera cerrarse hacia el arco. En el primer tiempo, los culés tuvieron un 80% de posesión y no patearon al arco. Cuando la visita mostraba un primer interés en intentar contraataques, llegó la ventaja. Para eso, Ernesto Valverde debió aceptar el desafío y atacar por la zona central, a pura técnica y habilidad.

Para el duelo en Mestalla, Marcelino reacomodó la pizarra. Por primera vez en la temporada, usó desde el inicio un 4-3-1-2 con Rodrigo Moreno como nexo entre la línea de tres volantes y la dupla de atacantes conformada por Simone Zaza y Luciano Vietto. En esa redistribución del mediocampo, Lionel Messi encontró espacios con mucha facilidad durante los primeros minutos. El argentino dañaba a espaldas del pivote, Dani Parejo. Aquello obligó al Valencia a acercarse al que fue en Camp Nou: más cerca de su área para restar metros a Messi. Una vez más, el rosarino lo condicionó todo.

Pero la diferencia radicó en cómo ocupó Marcelino esa zona central. Con el trivote conformado por Coquelin, Parejo y Kondogbia, las bandas siguieron siendo una invitación para el Barcelona. Los laterales culés podían avanzar hasta chocar con sus pares, ya que no había volantes cubriendo esa zona. Las pocas veces en que los blaugranas quisieron utilizar a sus volantes externos para hacer el 2v1, las ayudas del Valencia aparecieron rápido, ya que defendían muy cerca entre sí. Al igual que en Camp Nou, la zona central seguía siendo una muralla difícil de superar, pero con el agregado de que Rodrigo Moreno estaba siempre listo para lanzar el contraataque. El atacante fue la figura de su equipo, hizo gala de su técnica, giros, controles orientados, conducciones y caídas al área.

Pero en el segundo tiempo, Valverde volvió a tomar decisiones. En la Ida, el ingreso de Coutinho potenció el juego interior para por fin quebrar con la barrera de jugadadores rivales. Esta vez, el brasileño ingresó por André Gomes para pasar del 4-4-2 a un 4-3-3 que tenía como objetivo aprovechar esa invitación que fueron las bandas. Y de arranque la apuesta le dio resultado: Martin Montoya, lateral derecho, saltó lejos a la marca de Andrés Iniesta, posibilitando que Luis Suárez atacara directamente a Ezequiel Garay. El uruguayo desbordó de gran manera y centró al segundo palo para que Coutinho marque su primer gol en el club. Luego, ya con el partido cercano a decidirse, el uruguayo volvió a asistir, esta vez a Rakitic, para estirar la ventaja.

En los 180 minutos, Valencia obligó al Barcelona a jugar a un alto nivel. Marcelino obligó a Valverde a tomar decisiones en la pizarra para poder superarlo. El pase a la final catalán es merecido, pero en lo que va de temporada no se le habían presentado muchos retos más difíciles que el de la semifinal en Camp Nou, y también debió ver como Valencia tenía sus ocasiones en Mestalla. Incluso, el gol de Coutinho llegó justo a tiempo, ya que en la recta final del encuentro Marcelino tenía previstos los ingresos de Carlos Soler y Goncalo Guedes para jugarse el todo por el todo. Pero una vez más, Barcelona dio la talla y mostró que es un equipo preparado para tarde o temprano, encontrar la forma de quedarse con la victoria.

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1994. Si no rueda una pelota me siento incompleto. Cuando sea grande diré que vi jugar a Messi. Disfruto de leer y escribir.

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