LA JERARQUÍA DE LISANDRO, PRESENTE EN CHILE

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El capitán de Racing dio una masterclass de cómo disputar este tipo de partidos: manejó los hilos y tiempos del juego, fue vital para encontrar espacios entre líneas, demostrando que su presencia en el equipo va mucho más allá de factores espirituales. De la mano de Lisandro, la Academia fue superior a Universidad de Chile y pudo ganarlo, aunque el empate fue lo más correcto.

La visita al Estadio Nacional de Santiago era muy peligrosa para Racing. Universidad de Chile, líder del torneo trasandino, llevaba una racha de nueve juegos sin derrotas (siete victorias consecutivas), poseedor de una formación con varios nombres de élite (Gonzalo Jara, Jean Beausejour, David Pizarro, Mauricio Pinilla, Jonny Herrera, Matías Rodríguez, Yefferson Soteldo) y con fortaleza de local. Sin embargo, los dirigidos por Eduardo Coudet lo sacaron adelante hasta con un jugador menos, quitándole la pelota, siendo agresivo. La superioridad radicó en la lectura y la jerarquía de Lisandro López.

Las aptitudes de Licha, castigado en el último semestre por los años y las limitaciones físicas, van más allá del liderazgo: es vital en la generación de fútbol, en la creación de espacios entre líneas; en el manejo del ritmo de mitad de cancha para adelante. Con la visión y la inteligencia para encontrar los huecos y aparecer libre, sin marca o en ventaja. Ante la U dio una clínica de lectura y una demostración de sus cualidades.

El delantero no fue el único punto alto de Racing en la noche copera. Nery Domínguez otra vez acrecentó su figura para adueñarse del mediocampo, dar tránsitos seguros a cada pase (tuvo casi el 90% de efectividad sobre los 51 que hizo), interceptar los circuitos de la U y hasta pisar el área; Leonardo Sigali le ganó el duelo a Pinilla y dio salida limpia; Lautaro Martínez tuvo una labor muy dura contra los zagueros; e Iván Pillud regresó bien tras 150 días sin jugar.

En el debe está el retroceso cuando el equipo se encuentra lanzado en ataque, la definición de las chances claras, las espaldas de Alexis Soto (Soteldo acarreó todo el peligro por ese sector) y la recuperación de la pelota cuando la U se adueñó de ella. Además, es urgente corregir el déficit de las expulsiones absurdas. La de Diego González se suma a las de Ricardo Centurión con Belgrano, Renzo Saravia ante Cruzeiro y Lisandro vs Vélez.

El camino es correcto. Este Racing tiene carácter para intentar desarrollar su idea en cualquier cancha. Hasta acá le alcanza para liderar su grupo en la Copa y reponerse en la Superliga. Todo esto sin descuidar que todavía es un equipo en formación.

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