LAS DOS CARAS DE LA MONEDA

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La victoria ante Defensa y Justicia sin merecerlo y siendo superado le dio a Alfaro la tranquilidad del resultado. A la puerta de superar el mejor arranque de un entrenador de Boca desde el segundo ciclo de Bianchi en el 2003, Alfaro puso en cancha un equipo pensando en el debut en Copa Libertadores con Nahitan Nandez, Iván Marcone y Jorman Campuzano en el medio.

Sin frescura en la mitad de la cancha, Unión se hizo patrón del juego rápidamente. Con Nelson Acevedo entre los centrales para liberar a los laterales, el Tatengue generó superioridad numérica en todos los terrenos del campo. Diego Zabala y Franco Fragapane le dejaban los carrilles externos a los laterales y el socio de Acevedo en la mitad, Mauro Pittón, quedaba al asecho de la segunda pelota si se repetían los pelotazos frontales para los delanteros. Así fue que Unión comenzó a desbordar, principalmente por la izquierda, aprovechandose de las dificultades de Julio Buffarini y la ausencia de un volante derecho idóneo en la derecha de Boca.

Nélson Acevedo se retrasa para generar superioridad numérica.

Nélson Acevedo se retrasa para generar superioridad numérica.

Un penal cometido por Carlos Izquierdoz le permitió a Fragapane poner en ventaja a Unión, y darle tranquilidad al local. Boca, aturdido y necesitado, intentó progresar en el campo buscando asociación por dentro. Nandez y Villa tendían a cerrarse para despejar las bandas para los laterales y buscar la asociación con Zárate, de muy buen partido, aunque sin demasiada presión. A esta altura del partido, Unión se replegó a la espera de una contra para rematar el partido. Sobre el final del primer tiempo, Damián Martínez se fue expulsado, y el partido cambió. Con un jugador más, Alfaro abandonó el mediocampo con tres volantes de corte defensivo, e hizo ingresar a Emanuel Reynoso, que hilvanó otra buena actuación y demuestra que su gran nivel no es casualidad. El ex Talleres le dio al equipo la movilidad que necesitaba, y liberó a Zárate de tener que conducir desde tan atrás para posicionarse en el último tercio del ataque buscando el desequilibrio. Las bandas quedaron a merced de Buffarini, pieza clave en ataque, y Mas. Boca nunca se desesperó. Siempre intentó doblegar a Unión a través de la asociación en corto y construir las jugadas de gol con paciencia.

Otro ingreso clave fue el de Carlos Tevez, que le aportó mucha inteligencia y movilidad a un equipo que estaba al borde del empate. Cuando los rivales se cierran y se explota un lado para atacar, los cambios de frente son clave para volcar el ataque a otro lado. Así lo hizo Tevez; Buffarini tiró un buen centro y Ábila, tras un rebote, estampó el merecido empate. Con el gol, Boca no cesó en la búsqueda y Unión nunca volvió a encontrarse en el partido tras la expulsión.  Fue así que tras una nueva asociación en corto y mucha movilidad, Reynoso se recostó hacia el carril derecho y previo amago de remate, habilitó a Nandez con un taco. Tras dos envíos al áres del uruguayo, Tevez marcó el 2-1 con un furibundo disparo. Así las cosas, Boca se reacomodó con “Bebelo” y Zárate en las bandas de un 4-4-1-1, pero la pelota siguió siendo de su propiedad.

Sobre el final, y tras otra participación de Reynoso y Buffarini, el recién ingresado Agustín Almendra pisó el área para convertir su primer gol en Primera. La victoria le da al Xeneize tres puntos importantes, y la sensación de progresar, aunque una vez más, en el primer tiempo fue un equipo lento, previsible y poco armónico en sus intérpretes. Pero en el complemento, mostró la otra cara de la moneda: tuvo asosiación por dentro, profundidad en las bandas y grandes destellos individuales. De cara al debut copero de la semana que viene, Alfaro deberá profundizar en esta segunda versión.

Por: @Diego_Salgado6

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