Torneo Transición 2014

EL CAMPEONATO DE LA PROPUESTA

Jugadas 13 fechas, el Torneo Transición 2014 está dejando varios matices interesantes. Además de la solidez del firme puntero, River Plate, las actuaciones descollantes de Federico Mancuello y Teófilo Gutiérrez, el campeonato tiene un condimento llamativo para lo que significa la realidad del fútbol argentino. La gran cantidad de equipos que han optado por una propuesta ofensiva.

En la tierra del potrero, del toco y me voy y el baile de la gambeta, los últimos años no han sido justamente plena muestra de ello. Por muchos factores se ha perdido el espectáculo, y la impronta de cada equipo a la hora de atacar y ‘ser protagonistas’ ya no es la misma. Actualmente, en casi todas las tribunas se escuchan más o menos las mismas frases: ¨Acá jugamos a no jugar¨, ¨Ninguno de los dos quiere perder¨ o ¨El que hace el gol, gana¨, entre otras ideas alusivas. Sin embargo, todavía hay equipos que no se dejan llevar por la corrientes modernas y transmiten, por medio de su técnico y sus futbolistas, una esencia diferente de las que predominan en la actualidad. El actual Torneo Transición 2014 es clara muestra de ello. River Plate (campeón del pasado Torneo Final) lejos de quedarse en los laureles de dicha consagración, con la llegada de Marcelo Gallardo, de refuerzos como Leonardo Pisculichi y las vueltas de Rodrigo Mora y Carlos Sánchez, consolidó la base del anterior plantel y vive un presente de ensueño: puntero invicto del certamen corriente y en Cuartos de Final de la Copa Sudamericana. El Muñeco parece haber encontrado la fórmula exacta combinando la base del equipo campeón, las caras nuevas y la frescura de los jóvenes. Además, el gran momento por el que atraviesa Teo Gutiérrez (10 goles en 11 partidos en el torneo local), las pinceladas de Piscu, la sobriedad de Marcelo Barovero y la seguridad de Ramiro Funes Mori y Jonathan Maidana en el sector defensivo hacen que no se noten las grandes ausencias de Fernando Cavenaghi y Matías Kranevitter. Registrando al día de la fecha 29 partidos invictos, los millonarios se ilusionan con redondear un 2014 a puro festejo. En Avellaneda, con la llegada de Jorge Almirón, Independiente comenzó un cambio. El del sistema de juego. El ex-Godoy Crúz arribó a la institución con una idea radicalmente distinta a la del entrenador saliente Omar De Felippe y -al menos hasta la actualidad- le está dando resultados. ¿La razón? Con muchos juveniles y una situación institucional bastante complicada, el Rojo se las arregla para coquetear con los primeros puestos del campeonato y cumpliendo con momentos de muy buen fútbol. De la mano de un buen funcionamiento colectivo, de la frescura y dinámica que aportan los jóvenes Jorge Figal, Nestor Breitembruch, Lucas Villalba, Franco Bellocq y Francisco Pizzini y el gran momento de su abanderado Mancuello, el ¨Rey de Copas¨ quiere volver a ser lo que algún día fue. Por su parte, Lanús, una de las instituciones más prolijas de nuestro fútbol, encontró en los Mellizos Guillermo y Gustavo Barros Schelotto una propuesta voraz que, si bien ya pregonaba con Luis Zubeldía y Gabriel Schurrer, fue un poco más constante que en los procesos anteriores. Con una columna vertebral que es casi la misma (Agustín Marchesín, Víctor Ayala y los hoy ausentes Carlos Izquierdoz y Paolo Goltz), el Granate obtuvo la Copa Sudamericana 2013 y fue protagonista en el Torneo Final e Inicial de dicho año. En el corriente, llegó hasta Cuartos de Final en la Copa Libertadores, perdió la Recopa Sudamericana y la Copa Suruga Bank y en el actual certamen doméstico se encuentra segundo, 4 puntos detrás del Millonario. Presión alta, transiciones rápidas y buen juego aéreo caracterizan a la escuadra del Sur, que se ha convertido en una fortaleza, como marca el nombre de su estadio. Ahora bien, la situación de Banfield y Defensa y Justicia merece ser analizada. Ambos clubes, ascendidos desde la B Nacional esta temporada, no olvidan el estilo que los llevó a lograr el objetivo e intentan plasmar lo mismo en la máxima categoría. Los del Sur, con Matías Almeyda al frente del plantel, desplegaron un fútbol de alto vuelo en el certamen del ascenso y mantuvieron casi la misma base para este campeonato. Juan Cazares, Santiago Salcedo, Walter Erviti, Fabián Noguera, Nicolás Bertolo y Ricardo Noir son piezas fundamentales en el patrón de juego verdiblanco. Pese a los escasos puntos sumados en lo que va de certamen, el Taladro le apunta fuerte a los próximos torneos, donde, lógicamente, estará más consolidado. Por su parte, en Florencio Varela se vive un presente bastante amistoso. Luego del tan ansiado ascenso del Halcón a la cúspide del fútbol argentino por primera vez en su historia, Diego Cocca (el artífice la gran campaña) decidió emigrar a Racing. Por eso, para continuar la línea ultraofensiva que planteaba el ex-Godoy Crúz y Huracán, los dirigentes confiaron en Darío Franco. Como buen seguidor de la escuela bielsista, Franco reforzó la impronta atrevida de sus jugadores y encontró en Washington Camacho, Brian Fernández, Ciro Rius y Mariano Barbieri una dinámica bastante interesante en ataque; mientras que la zaga, el talón de Aquiles del equipo, tiene como habituales protagonistas a Luciano Vella, Carlos Casteglione, Juan Tejera y Emir Faccioli, quienes son los encargados de iniciar el ataque desde el fondo. Con nobleza y trabajo, Taladros y Halcones buscan trascender en la máxima categoría. 

Y si hablamos de trascender, un equipo que busca eso hace mucho tiempo es Racing, que además de la llegada de Cocca y su lirismo sumó 15 incorporaciones, en las que se destacan Diego Milito, Gustavo Bou, Ezequiel Videla, Luciano Lollo, Gastón Díaz, Marcos Acuña y la vuelta de Ricardo Centurión. Tras un comienzo no muy auspicioso (eliminación temprana de la Copa Argentina y derrota en el clásico con Independiente), la Academia hilvanó rachas de buenos triunfos y hasta el día de la fecha se mantiene en el cuarto puesto por detrás de River, Lanús y el rojo. Las gambetas de Centurión, la entrega de Videla y los goles de Milito y Bou son las armas más potentes que muestra el elenco blanquiceleste, que todavía atraviesa un período de formación. 

Otro equipo que trató de profundizar un estilo es Godoy Cruz de la mano de Carlos Mayor, sin embargo, la cantidad de goles recibidos (promedio de 2 por partido) y la ida del técnico tras la caida como local ante Belgrano, hicieron que el proyecto tombino quede en ¨veremos¨. Los mendocinos se habían caracterizado por protagonizar partidos muy abiertos con resultados maratónicos debido a la gran capacidad para hacer y recibir goles de la escuadra cuyana.