TOTTENHAM Y OTRA PRUEBA SUPERADA

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Tottenham recibió al renovado Arsenal de Arsene Wenger, y logró quedarse con el derbi londinense. Fue 1-0, pero la ventaja pudo ser mayor.

Los de Mauricio Pochettino venía de vencer al Manchester United con comodidad, y de empatar en Anfield ante el Liverpool de Jurgen Klopp. El derbi se presentaba como una gran oportunidad para demostrar el buen estado de forma en que se llega al duelo de Champions League ante Juventus. Pochettino optó por el habitual 4-2-3-1, con Mousa Dembele como doble pivote junto a Eric Dier. Por su parte, Wenger alineó un 4-3-3 que incluyó a Mohamed Elneny como pivote más retrasado y Granit Xhaka – Jack Wilshere interiores. Mesut Ozil partía como extremo derecho y Henrikh Mkhitaryan desde banda izquierda. Pierre Emerick Aubameyang ocupaba la lanza de ataque.

El primer tiempo fue parejo pero Tottenham fue más fiel a su estilo. Lejos de aquellos derbis en los que Arsenal hacía gala de su superioridad, los de Pochettino volvieron a jugar con la personalidad necesaria para llevar las riendas del partido. No encontraban profundidad, porque el repliegue defensivo de los Gunners era eficiente. Apenas Heung-Min Son, en su puesto de extremo izquierdo, amagó con poner en jaque el orden visitante.

Pero en el complemento se desató el vendaval de los Spurs. Con mayor juego por bandas sacó ventajas desde el inicio. Ozil, poco acostumbrado a tareas defensivas, cerró su posición con la intención de presionar, pero dejó sólo al lateral Ben Davies, que con todo el tiempo a su disposición, mandó un gran centro que conectó con el temible Harry Kane. El goleador de la Premier League se elevó de manera formidable y puso el 1-0 de cabeza. A partir de allí, el dominio fue absoluto. Tottenham movió la pelota con más tranquilidad y los espacios comenzaron a aparecer por sí solos. Las bandas fueron el sector preferido para atacar, con un movimiento ya frecuente: Eriksen cerrándose desde la derecha hacia el centro para dar lugar a la proyección de Kieran Trippier.

Los de Pochettino se asentaron con comodidad en campo rival y ejecutaron con maestría el pressing en campo rival. Arsenal no pudo sostener la pelota y se vio obligado a buscar en largo a Aubameyang, pero el colombiano Davinson Sánchez siempre corregía los metros a su espalda. Wenger arriesgó con cambios ofensivos: primero rompió el trivote y luego dejó sólo a Wilshere -el más lúcido de los suyos- como contención. En el intento por atacar más, apenas sumó gente pero no calidad en las posesiones, y los espacios provocaron que Tottenham generara una situación tras otra. Sólo la falta de puntería evitó un resultado mayor, aunque aquello no es un detalle menor, ya que los Spurs enfrentarán en Champions a un equipo que concede pocas situaciones, e incluso Arsenal lo pudo empatar sobre el final en los pies de Lacazette. Aún así, el proceso de Pochettino se encuentra en su mejor momento y preparado para competir de igual a igual ante los mejores. Así lo demostró en otra prueba superada.

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1994. Si no rueda una pelota me siento incompleto. Cuando sea grande diré que vi jugar a Messi. Disfruto de leer y escribir.

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