TIMO WERNER METE MIEDO

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A los 21 años, Timo Werner brilla en el moderno y capitalista RB Leipzig, de meteórico ascenso a la Bundesliga y el fútbol europeo.

Por rendimiento actual y proyección, Timo Werner es una de las figuritas más deseadas del mundo. Es el que más chances tiene de ocupar el puesto de centrodelantero de Alemania en Rusia 2018, y los equipos más poderosos del mundo lo tienen en carpeta. Pero el proyecto del Leipzig, equipo que pertenece a la empresa Red Bull, no imagina un futuro reciente sin su máxima estrella.

Werner debutó a los 17 años en Stuttgart, donde sus números no fueron excelentes pero sí más que interesantes para un jugador de su edad. Incluso, su mejor temporada coincidió con el descenso del equipo: el delantero marcó siete goles y dio cuatro asistencias en 36 partidos disputados. A pesar de su corta edad se destacó en un contexto que no le ayudaba. Una muestra de carácter.

El proyecto del Leipzig, desde sus inicios, incluyó un gran ojeo y trabajo con los juveniles. Muchos llegaron desde otras canteras. Se los fue puliendo para dar el salto. Por eso el fichaje de un talento como Werner por 10 millones de euros tuvo mucha lógica. Y en un equipo trabajado, valiente, con una idea de juego clara, el delantero mostró al mundo quien era: 21 goles y cinco asistencias. La primera temporada del equipo en Bundesliga acabó en subcampeonato y clasificación a Champions League. Al mismo tiempo, Werner se ganaba un lugar en la Selección, siendo campeón y Bota de Oro en la Copa Confederaciones 2017.

Werner se ganó un lugar en el 4-4-2 propuesto por Leipzig, y al principio llamó la atención por su gran capacidad para dañar en contraataques. Posee un arranque diferencial que lo vuelve difícil de contrarrestar en espacios largos, y lo aprovecha trazando profundas diagonales con mucha frecuencia. Pero además, es corpulento, no le teme al roce; ni siquiera derribarlo es tarea sencilla. Tampoco llega cansado al área después de sus carreras y apareamientos: posee buen remate con ambas piernas. Es decir, mete miedo. Se trata de un futbolista que puede volverse una pesadilla para las defensas.

Pero desde ya que no todo es el contraataque. A medida que los rivales fueron conociendo al Leipzig, los espacios comenzaron a reducirse. Werner estaba ante un desafío: demostrar que sus condiciones también pueden marcar la diferencia en menos cantidad de metros. Y lo hizo. Sin ser un centrodelantero de área tradicional, sabe anticiparse a los defensas cuando la pelota llega al área. Incluso posee buen remate de cabeza a pesar de no tener gran estatura (180cm).

A pesar de no ser demasiado técnico y habilidoso en el uno contra uno, Werner sabe moverse cuando su equipo tiene la pelota, con el objetivo de servir como apoyo. Recibe y devuelve. Un movimiento sencillo que le es útil a la posesión del equipo, ya que arrastra la marca de los centrales rivales. Pero no lo hace saliendo del área, sino moviéndose mucho en forma horizontal, de un lado a otro sobre el límite del área. Algo que encaja muy bien con la idea de Joachim Low para la Selección de Alemania, de la que Werner seguramente sea el centrodelantero para Rusia 2018.

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1994. Si no rueda una pelota me siento incompleto. Cuando sea grande diré que vi jugar a Messi. Disfruto de leer y escribir.

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