CONTINÚA LA RESACA DEL CAMPEÓN

0

Ya hace cinco partidos que el Racing Club de Avellaneda, último campeón del fútbol argentino, no puede ganar. Dos empates (ante Tigre y Defensa y Justicia) le valieron lo suficiente para coronarse en la Superliga 2018/19, pero tampoco pudo ganar en la serie contra Estudiantes por los octavos de final de la Copa de la Superliga. En el último partido, jugado el sábado por la tarde, los dirigidos de Coudet desnudaron todas las falencias y cayeron 2-0 ante Tigre.

Si en la previa había una variable que iba a indicar el dominio del partido, era la posesión del balón. Tigre supo, primero, anular a Racing con un mediocampo muy poblado y dos defensores centrales rápidos para mantener juntas las lineas; luego, Tigre ha demostrado un gran volumen de juego para ganar superioridad numerica frente a los defensores de Racing. Pero no sólo eso: tambien es muy importante saber donde está el punto debil del rival, y en eso Federico Gonzalez ha tenido una gran influencia, ubicándose entre la espalda de Renzo Saravia y Alejandro Donatti, incomodando al lateral de la selección Argentina y aprovechándose de la lentitud del santafesino; esto provocó que Racing sufra muchisimo por las bandas y no pueda cubrir el centro del campo, dónde Tigre activó su fluidez junto a Walter Montillo y «Cachete» Morales.

Más allá de este detalle táctico, Tigre fue gran dominador por cada carril del campo producto a la dinámica de Menossi y Montillo; intercambiando posiciones o encontrando compañeros en amplitud, ambos pudieron demostrar cómo Racing sufre muchísimo la ausencia de Leonardo Sigali y Marcelo Diaz; el primero para anticipar a los delanteros, el segundo para cubrir espacios en la amplitud del mediocampo y ayudar al equipo a adueñarse del ritmo. Pero hay otra falencia: la falta de un delantero que ataque espacios. Racing juega siempre con el mismo esquema, pero ante equipos que insisten en ser protagonistas y reducen el campo, carece de un delantero que salga de las zonas del área e incomode en el 1-1 a los defensores rivales.

En ese contexto de inferioridad, el equipo de Coudet volvió a tener un imprescindible: Matias Zaracho fue el mejor jugador de Racing durante gran parte del primer tiempo, siendo el conector de las lineas y dotando de sentido el juego de Racing.  Por su parte, tras las modificaciones que adelantaron al juvenil en el campo, Neri Cardozo no fue capaz de cumplir el mismo rol y Racing se fue diluyendo cada vez más. Los problemas para defender demuestran, a la larga, todos los inconvenientes que hay para atacar. Racing se está volviendo predecible. Necesita, aún siendo campeón, refuerzos que le cambien la dinámica y demuestren un fútbol ofensivo y protagonista, tal como acostumbró durante las 25 fechas de la Superliga. Pipo Gorosito se aprovechó y paró a un equipo consolidado, que cada vez juega mejor. Los de Victoria se florean en una senda similar a la del lirismo. El descenso no le impide empatizar con su público ni limitar su gran dinámica de juego y resultados.

Share.

About Author

Leave A Reply