SABE CÓMO INTENTARLO

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Tigre está en una situación muy complicada en la tabla de los promedios, pero desde la llegada de Néstor Gorosito, ganó los dos partidos que disputó y por ende, aún sueña con la permanencia. Ante un rival directo como Patronato, el Matador demostró que tiene algunas ideas interesantes para competir en la recta final del certámen. Luego de unos primeros minutos en los que intentó asumir el protagonismo desde una gran intensidad, el equipo de Victoria sufrió al comprobar que la visita no tenía ninguna intención de jugar a un ritmo alto. Los dirigidos por Mario Sciaqua buscaron enfriar el partido e incluso encontraron una vía sencilla y eficaz en el juego directo hacia Gabriel Ávalos, que con buen timing inquietó en las alturas.

Gabriel Carabajal fue quien se mostró más claro en la visita a la hora de pisar campo rival, y pudo ser más influyente en Patronato de lo que Walter Montillo fue en su equipo. Justamente, Carabajal asistió a Germán Berterame y la visita se adelantó en el marcador luego de que unos pocos toques bastaran para desarmar el bloque defensivo de Tigre. Los de Gorosito, entonces, se aferraron a su centrodelantero, Federico González, que posee una gran perseverancia. El ex Independiente y Atlético Rafaela, va a cada pelota con determinación, y en un equipo al que no le sobra claridad con pelota, eso no es poca cosa. Tras una buena asistencia de Lucas Janson, el atacante igualó la contienda con su 9° gol en la actual Superliga, y a partir de allí, Tigre compitió, dentro de las posibilidades, con un buen nivel de confianza, producto de llegar rápido al empate.

En el arranque del segundo tiempo, el partido vio su techo futbolístico. Los dos intentaron, con sus herramientas y limitaciones, acercarse al arco rival. Los espacios aparecieron. Esto le sentó muy bien a Walter Montillo, que ayudado por el ímpetu de González, logró asociarse con Juan Cavallaro y Janson e inquietar a la última línea visitante. Por su parte, Patronato continuó con la intención de meter el balón rápido en el área, pero lo hizo con centros laterales y ya no tanto con envíos frontales hacia Ávalos. Esto permitió cargar la zona de remate y recoger ciertos rebotes que derivaron en intentos desde afuera del área.

En aquel buen momento de partido, un error de Sebastián Bértoli le permitió a Montillo aparecer en la estadística como el autor del 2-1, que envalentonó a Tigre. Gorosito reforzó la mitad de la cancha con el ingreso de Jorge Ortíz, que llevó a Lucas Menossi del círculo central a la banda derecha, otorgando más pausa y control en lugar de verticalidad. Fueron también los mejores minutos de Montillo en el partido, con libertades para jugar entre líneas, bajar el ritmo y juntar al equipo en campo rival. Tigre descansó en el buen momento de su mediapunta, mientras Sciaqua decidió profundizar en su idea con el ingreso de Ezequiel Rescaldani para acompañar a Ávalos, aunque nunca pudo encontrar un funcionamiento que mejore las condiciones del ataque. De esta manera, alternando pasajes con pelota y repliegues de mucha concentración y sacrificio, Tigre logró aguantar el resultado sin pasar grandes sobresaltos. Un triunfo que invita a creer; en la salvación, y en los propios nombres propios capaces de acercarlo a aquel milagro.

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1994. Si no rueda una pelota me siento incompleto. Cuando sea grande diré que vi jugar a Messi. Disfruto de leer y escribir.

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