AGUANTAR Y GOLPEAR

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Independiente venció como visitante 2-0 a Talleres de Córdoba. Nunca pudo ser protagonista y dependió en exceso de las atajadas de Martín Campaña, pero pudo abrir el marcador, aguantar la ventaja y conseguir tres puntos importantes de cara a la Copa Libertadores 2019.

El rendimiento, los resultados y las importantes bajas por lesión, ponían a Independiente en una situación de apuro. El partido en Córdoba, ante un gran rival como Talleres, era de riesgo. Ariel Holan eligió el ya tradicional 4-2-3-1, pero con muchos matices en las características de los jugadores. No hubo laterales con proyección, Fernando Gaibor fue una vez más mediapunta y Juan Sánchez Miño ocupó el puesto de extremo izquierdo para estar atento a las proyecciones de Leonardo Godoy.

Falto de confianza, con ausencias importantes y sobre todo, ante un gran rival, Independiente nunca pudo hacerse del protagonismo. Talleres fue quien dominó pelota y campo, inquietando con mucha frecuencia el arco bien custodiado por Martin Campaña. En ese contexto, los de Holan apenas si pudieron encontrar vías para salir del apuro constante. Una de ellas fue Silvio Romero: el centrodelantero estuvo bien ubicado para capturar los rechazos, aguantar a los defensores rivales y esperar la llegada de sus compañeros. Por momentos intentó comandar los contraataques jugando en una posición y función similar a la de Gaibor; la otra vía fue una que ya sorprendió en los últimos encuentros: Gonzalo Verón volvió a mostrar desparpajo, una buena velocidad para lastimar al espacio y capacidad para generar faltas. Independiente se puso en ventaja con participación de ambos y a partir de allí vería el plan con más claridad.

Pasados pocos minutos del segundo tiempo, Ariel Holan apeló al pragmatismo: entendió que la visita a Córdoba no sería de reencuentro con un buen funcionamiento colectivo, pero aún así se podía sacar algo importante como los tres puntos. La salida de Gaibor implicó resignarse a ceder por completo un protagonismo que igualmente no se había logrado. Independiente pasó a defender con cinco jugadores y más cerca de su arco. Así, le quitó espacios y ritmo a los ataques de Talleres, que ya no pudieron tener la frecuencia del primer tiempo. El conjunto local comenzó a derribarse ante la solvente actuación de Campaña, y los refrescos en ataque como Martín Benítez y Emanuel Gigliotti generaban el contexto adecuado para lanzar algún contraataque. Por esa vía, el “Puma” liquidó un encuentro que no es habitual para Independiente: ganó sin merecer y siendo efectivo, cuando por lo general, merece y no gana ni es eficaz.

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1994. Si no rueda una pelota me siento incompleto. Cuando sea grande diré que vi jugar a Messi. Disfruto de leer y escribir.

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