EN BRASIL, PRAGMATISMO

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Bajo la conducción técnica de Eduardo Domínguez, Colón de Santa Fe se ha caracterizado por ser un equipo agresivo, sediento de protagonismo, e incluso capaz de correr grandes riesgos al atacar con mucha gente. Por eso sorprendió el golpe de timón del entrenador para enfrentar a Sao Paulo por Copa Sudamericana. El Sabalero sacó a relucir su cuota de pragmatismo: línea de cinco defensores y tres volantes centrales que por lo general, terminaban siendo cuatro al sumarse Alan Ruíz pegado a Matías Fritzler. Pero además, la disposición táctica fue respaldada desde la estrategia: bloque bajo, líneas juntas, concentración y un gran esfuerzo en su hombre más adelantado -Javier Correa- para estar siempre por detrás de la pelota y ensuciar las jugadas en las zonas donde más se debía pensar.

Sao Paulo no tuvo respuestas para aquel planteo. Ni ritmo en la circulación, ni amplitud para ensanchar a la defensa sabalera y obligarla a defender más metros. Diego Aguirre optó por Bruno Peres como doble pivote, una función que al ex Roma le resultó incómoda. Las demás piezas del 4-2-3-1 tampoco pudieron aportar claridad para poner en apuros a la muralla levantada por Domínguez. Nené, el futbolista más imaginativo del campo de juego, tuvo siempre muchas piernas rivales cerca, y pesó muy poco en el partido. Así Sao Paulo siempre terminó por recurrir a centros sin desborde, muy fáciles de despejar para los tres centrales del conjunto santafesino.

Matías Frítzler fue muy importante para que el bloque de Colón se mantuviera unido. Vigente desde lo físico, el gol fue una forma de premiar el despliegue de otros días en que el equipo arriesgó más.

Pero en el segundo tiempo, el panorama se puso más complicado para Colón, que en el primer tiempo al menos podía salir unos minutos de su propio campo gracias a la técica de Ruiz y el despliegue de Marcelo Estigarribia. No obstante, el primero de estos dos terminó por ceder ante un partido que le pedía demasiadas cosas: repliegue cerca de Fritzler, presencia para ganar foules o ralentizar el partido unas veces, lanzar contraataques y acompañar a Correa en otras. Colón parecía tener en claro que habría pequeños momentos favorables, pero en el segundo tiempo jugó demasiado cerca de su propio arco. Tanto que ya no pudo salir, y Sao Paulo, que pudo recuperar más rápido para atacar más tiempo, hizo lo que pudo -sin ser mucho- para adelantarse en el marcador, pero el paso de los minutos y los cambios para refrescar de Domínguez comenzaron a frustrar de forma lenta las aspiraciones brasileñas. El gol de Frítzler, en una jugada que pudo ser más lógica en la primera mitad, fue demasiado premio para Colón, que aún así mostró una nueva forma de competir. Acercarse más a lo del primer tiempo y evitar lo del segundo será tarea de Domínguez, que sacó a relucir su cuota de pragmático para viajar al Morumbí.

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1994. Si no rueda una pelota me siento incompleto. Cuando sea grande diré que vi jugar a Messi. Disfruto de leer y escribir.

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