ORDEN Y OFICIO PARA HACER HISTORIA

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Para capitalizar lo hecho en Córdoba hace apenas unos días, Talleres necesitaba hacer historia en el futbol continental: eliminar a Sao Paulo en el Morumbí. Y lo hizo. Sacó la chapa de autoridad. En ningún momento se vio sobrepasado por un rival sumergido en los nervios y la desesperación.

El equipo de Juan Pablo Vojvoda se dispuso a hacer un planteo muy similar al del partido de Ida. Con orden y disciplina táctica puso un equipo encargado de neutralizar los carriles internos y pelear mano a mano (con apoyos de los stoppers) por los laterales. La línea de tres defensores -cinco al momento de defender- supo achicar y anticipar los delanteros del rival, que no hacían más que marcar presencia, ya que a Sao Paulo careció de ideas y asociación ofensiva. En esa parcela, fue importante el gran nivel de Juan Cruz Komar y Nahuel Tenaglia. Los dos jovenes defensores supieron desarrollar 90 minutos de una admirable concentración y despliegue físico, llegando incluso a posiciones ofensivas cuando la jugada lo requería. Talleres se hizo fuerte, ordenado, y si bien no tuvo demasiado la pelota, nunca se vio sometido ni debió correr más de la cuenta.

Al momento de bascular defensivamente, Pablo Guiñazú fue el eje que condujo al equipo. El veterano centrocampista suele ser muy reconocido por su labor de ir a presionar, marcar los tiempos defensivos, tirarse al piso a recuperar la pelota, o simplemente correr mucho más que sus compñaeros. No obstante, hay otra faceta que no muchas veces se le reconoce, y es la de conducir al equipo. Muchas veces ese rol lo cumplen los centrales, «sacando al equipo», pero en este caso, Guiñazú sabe no sólo distribuir sino ordenar defensivamente. «El Cholo» marca los tiempos a la hora de intentar recuperar el balón. Conduce al bloque defensivo con sus movimientos, y está siempre en el medio de toda triangulación. A sus 40 años, supo en todo momento qué zonas del Morumbí debía pisar.

A los costados del experimentado volante, hubo un gran despliegue en los dos ex Boca, Andrés Cubas y Tomás Pochettino. Ambos futbolistas han modificado su posición original desde que debutaron como profesionales, y ahora son volantes internos capaces de interpretar los espacios y efectuar movimientos sin pelota que neutralicen el ataque rival. Puede que desde la estadística, algún jugador haya corrido más en la noche de Sao Paulo, pero en ambos interiores, Vojvoda tuvo a dos jugadores de gran inteligencia y constancia en sus acciones defensivas.

En ofensiva, salvo en la primera etapa, Talleres no tuvo un gran protagonismo. Con la desesperación de Sao Paulo se le abrieron espacios a Dayro Moreno y Sebastián Palacios, pero no pudieron concretar por diferentes motivos. Hay que destacar que ninguno de los dos delanteros quedó aislado del juego. Talleres supo cómo atacar con sus carrileros y juntando gente por dentro con Pochettino y Cubas. Del 5-3-2 al 3-5-2. Un ataque que además, se vio perjudicado por las reiteradas infracciones del rival. Pero aún así, los de Vojvoda fueron un equipo sólido durante toda la noche. Talleres hizo historia a puro orden y oficio.

Por: Sebastián Parmes

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