SAN MARTIN EXIGE

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No importa cómo haya terminado el ultimo campeonato y como se quiera planificar la continuidad. En el medio hay un torneo que cada vez adquiere más relevancia para clubes e hinchas: la Copa de la Superliga.  En este contexto, un equipo descendido cómo San Martin de Tucumán debía enfrentar a Union de Santa Fe, que tiene los ojos puestos en la Copa Sudamericana.

En los inicios del partido, Unión de Santa Fe pudo hacerse fuerte con el balón. Si bien ambos equipos tenían un esquema táctico similar, la tendencia indicaba que el equipo santafesino sostenia la posesión en torno a un juego frontal para profundizar pero estacional al momento de salir. El bloqueo de San Martin de Tucumán fue bueno en sentido de neutralizar a los mediocampistas rivales, pero careció de una solidez defensiva en la ultima línea, lo cual benefició a Pablo Cuadra para moverse por todo el frente de ataque, descargar a las bandas o pelear entre los defensores centrales del equipo local. A la vez, hubo dos jugadores que fueron fundamentales para profundizar y apoyar a los delanteros (Agustín Lotti y Pablo Cuadra), que fueron Rios y Botinelli, ambos con un buen recorrido ofensivo por los carriles centrales, lo que generó superioridad numérica en diferentes ataques. Pero la base ofensiva de Unión se puede resumir en saltarse el centro del campo, desdoblar constantemente en 2-1 por bandas para después encontrar espacios interiores con mediocampistas que llegan o los delanteros.

También se puede hablar de que fue un juego de presiones, principalmente porque cada equipo se basó en neutralizaciones distintas con el mismo objetivo: que el rival no avance comodamente en el campo. Primero, San Martin de Tucumán lo hizo hacia los mediocampistas Santafesinos; luego, Unión hacia los laterales y los mediocampistas tucumanos, obligando al equipo local a jugar muy directo. Con el pasar de los minutos, el instinto de autoconservación llevó a Unión cada vez más atrás, siendo San Martin de Tucumán el que empezó a dominar el desarrollo del partido. La diferencia sustancial en esquemas similares fue el mayor uso de los extremos y de los volantes internos, siendo determinantes Matias Garcia y Rodrigo Gómez para darle movilidad al esquema, referenciado ofensivamente en Valentín Viola, el pivote que tuvo un buen partido para descargar hacia los costados.

A pesar de esto, Unión resistió en un 4-4-2 pero no alcanzó al empuje y ganas que le puso el equipo local. Tras el 1-1, la revancha será en una semana en Santa Fe. En el medio, los futuros locales tendrán una parada complicada ante Independiente del Valle por Copa Sudamericana.

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