NI AMOR PROPIO

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San Lorenzo cayó 2-1 como local ante Deportes Temuco por la ida de la segunda fase de la Copa Sudamericana. Sin brillar, los de Boedo se pusieron en ventaja pero las distracciones en dos pelotas paradas le permitieron al rival dar vuelta el marcador. Ahora deberá ganar por diferencia de dos goles en Chile para lograr la clasificación.

Si bien el arranque del semestre no fue muy prometedor ya que a San Lorenzo le costó más de la cuenta vencer a Racing de Córdoba, que milita en el Federal A, las expectativas estaban puestas en el duelo ante Deportes Temuco. Siendo la Copa Sudamericana el gran objetivo del semestre se suponía que todo el trabajo de la pretemporada iba a estar enfocado en ese partido. Sin embargo, en ningún momento de la lluviosa noche del Nuevo Gasómetro, se pudo percibir ese trabajo, ni siquiera cuando el equipo se puso en ventaja a los 17 minutos del complemento.

Una vez más, y como ya nos tiene acostumbrados, San Lorenzo no supo romper las líneas del rival y llegar con claridad. Los avances siempre se desvanecieron llegando a tres cuartos cuando los volantes se amontonaban con los delanteros y chocaban contra el bloque defensivo de los chilenos. Los pases errados, regates fallidos y las malas decisiones consecutivamente de Ruben Botta y Bautista Merlini, quienes debían explotar las bandas y abastecer a los delanteros, llevaron al equipo a una meseta inofensiva de la cual nunca pudo salir; situación que aprovechó el conjunto trasandino que por momentos mostró un buen juego colectivo y superó al local.

Ya con Nicolás Reniero y Nahuel Barrios en lugar de Merlini y Botta y tras una pasiva búsqueda sin criterio, pero búsqueda al fin, el Ciclón se encontró con la ventaja a traves de un centro atrás de Pablo Mouche para Nicolás Blandi. Pero ni el gol levantó la confianza y el rendimiento del conjunto azulgrana. Deportes Temuco avanzó en el campo y rápidamente empató el partido con un doble cabezazo en el área tras un tiro de esquina, y antes de que los de Boedo mostraran algún tipo de reacción, otra distracción en el fondo, esta vez tras un tiro libre, le permitió a Mathias Riquero poner el 2-1.

Ni la desventaja despertó el amor propio y el orgullo de un equipo que parece no tener alma. A falta de diez minutos para el final San Lorenzo nunca pudo llevarse por delante –ni siquiera por actitud- a Temuco para buscar el empate. Esta vez, la línea defensiva que siempre se destacaba por su solidez tuvo muchas pequeñas fallas durante el juego y dos grandes errores que costaron muy caro. Como ya pasó con Ezequiel Cerutti y Fernando Belluschi, ahora parece que el equipo de Claudio Biaggio depende de algún desborde o centro de Mouche, que por segundo partido consecutivo se destacó por ganas y actitud, pero el futbol es un deporte de equipo y si el equipo no acompaña las individualidades no te van a salvar siempre.

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25 Años. Socio Refundador. La pelota siempre a Messi

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