DESAHOGO

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En medio de una de las peores campañas en la historia de San Lorenzo, el ciclo Jorge Almirón palpaba desesperación por conseguir una victoria que otorgue aire al trabajo diario. En Superliga, el mal andar es evidente tanto en juego como en resultados. El Ciclón muestra un repertorio acotado para ganar los partidos. Ante Junior de Barranquilla, en la segunda fecha de la Copa Libertadores, hubo continuidad en problemas base, pero el equipo pudo desquitarse y conseguir el triunfo que tanto necesitaba.

El manual inicial del Ciclón estuvo pensado en presionar en alto, tener la pelota e intentar crear espacios con los dos volantes internos (Fernando Belluschi y Román Martinez) para luego profundizar con Juan Camilo Salazar o Andrés Renteria en los costados. Uno de los problemas iniciales de este planteo fue la previsibilidad de los ataques, producto del lento ritmo y la laterización constante del juego. La falta de un volante que haga el paso adelante, lleve al equipo rompiendo en velocidad y con cambios de ritmo, es evidente en San Lorenzo. Quizás lo mejor del Ciclón se vio cuando Marcos Senesi pudo romper la primera línea de presión con conducciones que atraían rivales y liberaban compañeros. 

San Lorenzo 1-0 Junior 2019.

San Lorenzo 1-0 Junior 2019.

Ante la falta de movilidad ofensiva, San Lorenzo optó en varias ocasiones por jugar en largo para saltear el bloqueo de Junior a los volantes, y para esto tiene dos variables fundamentales que pueden cumplir dos acciones distintas: sostener el balón y pivotear (Blandi), o correr al espacio (Renteria o Salazar). Sin embargo, estos recursos pocas veces fueron fructíferos, ya que el equipo de Barranquilla juntó mucho las dos líneas defensivas y el Ciclón fue preso de su propia impaciencia normal en este tipo de contextos adversos.

En el complemento, Junior perdió poder ofensivo tras acumular minutos con un jugador menos, y San Lorenzo aumentó su tenencia, además de realizar modificaciones para intentar cambiarle la cara al equipo. El ingreso de Héctor Fértoli en lugar de Fernndo Belluschi le dio mayor aceleración, mientras que Nicolás Reniero ingresó para jugar más cerca de Blandi, y fue quien descargó para Román Martínez en la acción del gol. La buena noticia para el Ciclón, además del triunfo, es que Almirón se mostró reactivo ante las problemáticas y sin cambiar la propuesta base, modificó un esquema que agregó matices y potenció ciertas virtudes. Por ejemplo, Martínez, autor del gol, disfrutó de mayor libertad y protagonismo, luciéndose en interpretación de espacios, como en la jugada que marcó el triunfo y el desahogo azulgrana.

@SebaParnes

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