SIN DIFERENCIAS, CON POCO FÚTBOL

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A priori se esperaba más de dos entrenadores que insisten y promueven un futbol directo y ofensivo. Jorge Almiron y Ariel Holan pasan dos momentos distintos en sus respectivos clubes. El primero con un equipo en plena construcción, y el segundo con un bache en el rendimiento. Esto llevó a un duelo en el que no se sacaron diferencias. Desde el arranque se observó esquemas sistematizados para bloquearse mutuamente y no dejar progresar al rival. Independiente insistió con la marca individual una vez que San Lorenzo se disponía para salir en largo. Del otro lado, el equipo local planteó un esquema similar con tres volantes interiores y persecuciones individuales por los distintos sectores del campo de juego. La neutralización y la paridad se explica en el mismo sentido del desorden: no hubo un equipo que se hiciera dominante del partido, y se buscaba un mínimo error para sacar el detalle. Por ejemplo, el avance posicional del colombiano Raúl Loaiza, que encontró a Héctor Fértoli mano a mano y generó un penal luego atajado por Martín Campaña.

San Lorenzo 0-0 Independiente 2019

Indepediente: Persecuciones individuales.

En Independiente encontramos a dos jugadores destacables dentro del planteamiento. Uno es el chileno Pablo Hernandez y el otro el ex Boca, Pablo Perez. El rendimiento del primero se fundamentó en la dinámica que le pudo dar al mediocampo, fue el que más -y mejor- corrió del equipo, ocupando espacios necesarios para que San Lorenzo no tenga conexiones que lo ayuden a profundizar por dentro. En contrapartida, la función de aislar a Fernando Belluschi también llevó a que Hernández participara poco con pelota. Por su parte, Pablo Perez fue el mejor argumento ofensivo de Holan, como vértice del triángulo que dispuso Holan. Dentro de los parámetros de un encuentro chato, fue el que más intentó balancear y hacer una diferencia en el mediocampo.

Las triangulaciones fueron un resultado de suma cero. Así como los problemas de Independiente eran de un imposible avance posicional producto de jugar constantemente 1-1, en San Lorenzo el problema era el mismo; con Loaiza siendo el balance y el que mejor entendió los espacios al momento de defender e intentar transiciones ofensivas. Entonces, Pablo Perez y Loaiza -los dos vértices en cada equipo- fueron superpuestos en diferentes situaciones de juego, estando marcados individualmente, sin sacarse una diferencia clara a excepción del penal.

La expulsión de Emanuel Britez en el inicio del del segundo tiempo cambió rotundamente el resto del planteo en el equipo visitante. Holan cambió la postura y dejó que San Lorenzo disponga de mayor tenencia del balón, buscando tapar las los espacios y dejando de perseguir tanto 1-1. Esto se evidenció con el ingreso de Alan Franco por Silvio Romero, dejando a Martín Benitez como único delantero, en busca de alguna transición rápida en la que el Misionero pudiera sacar alguna ventaja individual. No obstante, este nuevo rol no tuvo sus beneficios ofensivos.

San Lorenzo entró en el gran problema que parece condiciona estos primeros pasos del ciclo Almirón: mayor posesión, pero menor posición. Fue alarmante como malgastó la tenencia con flojas actuaciones cuando más las necesitaba. El Ciclón no encontró las conexiones que necesitó para obtener profundidad, e Independiente, con muy poco, pudo mantener el orden defensivo para que el rival siga chocando contra el repliegue del bloque. San Lorenzo no supo y no pudo favorecerse de los mayores metros en el campo de juego, se posicionó mal y presenta un problema de aquí en más para Jorge Almirón: encontrar el punto justo entre la verticalidad y la posición.

Por: Sebastián Parnes

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El fútbol de otra manera.

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