LAS POCAS ARMAS DEL ANFITRIÓN

0

Para ser el anfitrión del Mundial 2018, Rusia ha puesto gran énfasis en su liga local. Cuatro años antes, a la cita máxima de Brasil sólo acudieron futbolistas que actuaran en aquel ámbito. El resultado fue una eliminación en primera fase y sin triunfos en un grupo conformado por Bélgica, Argelia y Corea del Sur. Luego, se redujo el cupo de extranjeros por equipo, de siete a cinco jugadores. Los resultados no parecen haber sido los mejores: en la Liga Premier de Rusia no aparecen futbolistas locales que parezcan preparados para posicionarse en la élite mundial. En las últimas 10 ediciones de la UEFA Champions League, sólo un equipo ruso ha logrado meterse en cuartos de final: en la temporada 2009/10, el CSKA Moscú eliminó al Sevilla en octavos y luego cayó ante el Inter de Milan de José Mourinho, a la postre campeón. Luego, el Zenit clasificó tres veces a la fase final pero siempre cayó en el primer cruce de playoffs. Mejor suerte tuvo este el propio Zenit en la UEFA Europa League, de la que se consagró campeón en  2007/08, con una generación que ya quedó lejana: Konstantín Zyriánov, Ígor Denísov, Andréi Arshavin, Víktor Faizulin y Viacheslav Malaféyev. A partir de allí, ningún otro equipo logró acceder a las semifinales de dicha competición.

Todos estos datos confirman algo a tener en cuenta de cara al Mundial del que Rusia será anfitrión: la Selección local no cuenta con calidad suficiente como para soñar con grandes cosas. Un grupo accesible apenas si le permitirá meterse en la fase final. Cualquier otra cosa, será sorpresa y objetivo cumplido. Pero además, la Selección ha sufrido lesiones importantes: Aleksandr Kokorin, delantero estrella del Zenit; Gueorgui Dzhikiya, Ruslan Kambolov y Víctor Vasin, centrales de gran importancia. ¿Qué le queda entonces a Rusia? Muchas dudas, sobre todo. En las semanas previas al arranque del certamen, se desistió de utilizar un esquema con tres centrales y dos carrileros, para dar lugar a un 4-4-2. En las pruebas con esta nueva disposición, no brilló, pero al menos se observó una mejor cobertura de espacios sin pelota, más organizada. Y a la hora de tener el balón, Rusia tiene jugadores de buen pie que prácticamente lo obligan a jugar en un ritmo bajo. Kokorin era la carta que podía darle velocidad al ataque e intimidación al espacio. Sin el delantero del Zenit, las miradas recaen sobre Aleksandr Golovin, volante de 22 años que es observado por algunos grandes europeos. El futbolista del CSKA es de baja estatura y muy buen dominio de pelota; sabe controlar, perfilarse y tiene buen pie para conectar con sus compañeros. La posición que ocupó fue de organizador en banda, como volante izquierdo. Tendiente a cerrarse para crear juego, el movimiento le ha sentado bien al lateral izquierdo Yuri Zhirkov para ganar espacio y dar profundidad. Con otro tipo de futbolista por delante, como Denís Chéryshev, este lugar no era generado y Rusia queda con dos jugadores de desborde para muy poca creación. En el otro perfil actuará Aleksandr Samédov, experimentado, con voluntad para hacer el recorrido y también llegada al gol.

Pero como apuntábamos, el 4-4-2 le ha permitido a Rusia una mejor ocupación de espacios. Esto se debe a un doble pivote bien marcado, y volcado a realizar coberturas más específicas. Roman Zobnin, Yuri Gazinskiy y Daler Kuzyayev son los candidatos a ocupar esa zona del campo, que estará más abocada a colaborar en el bloque defensivo respaldado por la última línea, donde como lateral derecho estarán Igor Smolnikov -robusto lateral derecho, muy físico y sin tantas virtudes ofensivas- o Mario Fernándes -más acostumbrado a funciones ofensivas y quieren era titular en el esquema con carrileros-; casi con seguridad, la dupla central estará conformada por Iliá Kutépov, joven central de buena presencia y el veterano de 38 años Serguéi Ignashévich, quien acostumbra a asumir más responsabilidades en la salida con balón.

En clave ofensiva, el ritmo bajo pretendido por Rusia y comandado por Golovin, tendrá como jugadores más adelantados a Alan Dzagoev y Fiódor Smólov, dos delanteros con más técnica que velocidad, que cuentan con una buena gambeta en espacios reducidos y no tanto juego en el área. Para ese perfil estará Artem Dzyuba (1,94m), quien si está mejor preparado para el roce con los centrales y puede abrir la puerta hacia un juego más directo. Además, como opciones más que interesantes aparecen los hermanos Miranchuk, Aleksei y Anton, gemelos de 22 años, importantes en el reciente título del Lokomotiv Moscú, con mucha velocidad, desparpajo y atrevimiento. Su suplencia puede explicarse desde el encaje que puedan tener con los demás compañeros, habituados a un juego de menor revoluciones, pero aún así, ambos pueden ser grandes agitadores en contextos desfavorable de la primera fase, algo que es muy difícil de imaginar si se tienen en cuenta los siete partidos sin ganar de Rusia previo a su Mundial.

Share.

About Author

1994. Si no rueda una pelota me siento incompleto. Cuando sea grande diré que vi jugar a Messi. Disfruto de leer y escribir.

Leave A Reply