ALDOSIVI APROVECHA LA CRISIS DE CENTRAL

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Uno de los grandes problemas del futbol argentino sigue siendo administrar la paciencia. Es que sin tiempo de trabajo no se puede sostener ningún proyecto futbolistico. Si no se gana prontamente, la continuidad de los entrenadores en los clubes está puesta en duda. El Gigante de Arroyito gritó fuerte no sólo contra el entrenador que no encuentra la idea, sino con el armado del plantel en sí mismo. La Copa de la Superliga es una buena opción para revertir todo lo anterior para volver a encasillar los caminos, pero Rosario Central no pudo aprovechar ésta primera prueba del nuevo torneo, ante un Aldosivi interesante que golpeó dos veces en momentos claves.

El partido, en análisis generales y sin puntualizar, fue parejo. Pero si evaluamos las intenciones, las ideas y las propuestas de juego, Aldosivi fue superador –con poco, es verdad- ante un Rosario Central en desidia. El equipo marplatense estructuró un 4-1-2-3 con dos wings de mucho recorrido (Iritier y Colman) para poder desbordar en 1-1 a los defensas laterales de un equipo al que le cuesta mucho mecanizar las transiciones defensivas y, además, para habilitar espacios para los volantes internos (Federico Gino y Nahuel Yeri), generando mucha profundidad a la espaldas de Fabián Rinaudo y Nestor Ortigoza. Esto ha sido muy eficiente para argumentar las funciones ofensivas del Tiburón, ya que la movilidad lateral de la pelota en busca de los espacios decisivos al romper una estructura defensiva requiere una paciencia enorme, y el equipo de Gustavo Álvarez lo tiene muy trabajado.

Otra de las virtudes decisivas de Aldosivi fue el rendimiento de los defensas centrales y su mediocampista de contención. En la ultima línea del equipo, Emiliano Amor y Jefferson Mena tuvieron un labor muy importante para anticipar los envíos en largos hacia los delanteros de Rosario Central. Incluso, cuando los de Gustavo Álvarez optaron por una mayor contención defensiva, estos últimos cumplieron de una muy buena manera ante los envíos cruzados desde las bandas rosarinas. En cambio, Dardo Miloc fue el reloj del equipo. Por él pasaron las coberturas defensivas, los relevos a sus compañeros cuando éstos pasaban al ataque y los movimientos para controlar el juego con el balón, principalmente en la salida. Miloc finalizó el partido con un porcentaje de precisión mayor al 80%, lo cual evidencia su gran nivel.

Rosario Central tuvo aspectos positivos que debe potenciar de acá al futuro, tales como el rendimiento de Maximiliano Lovera suelto detrás del punta referencial de ataque, o los volantes internos pegados como apoyos inmediatos al “10”, funcionando como opciones de ataques no fijas para los rivales. Pero todo esto es una fachada con lo demás se vio en Rosario, pues, los locales no supieron estructurar una idea de juego funcional al rival. Y esto se vio en varios factores: reiterados centros, valentías individuales cómo las de Washington Camacho y Duván Vergara que demostraban la falta de circuitos asociativos. En el segundo tiempo, Aldosivi se agrupó y desnudó todas las carencias ofensivas del Canalla. Diego Cocca tiene mucho para trabajar, pero necesitará darle rápidos indicios a su gente de que tener paciencia valdrá la pena.

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