CON PUNTERÍA Y SIN JUEGO

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Foto: Superdeportivo.

Después de 37 años, River Plate regresó a Turdera. Su rival era Temperley, equipo caracterizado por tener un rendimiento no reflejado en la tabla de posiciones ni en la de promedios. Hueso duro de roer. El director técnico Gustavo Álvarez ya había complicado e incluso dado una verdadera lección a varios grandes: Racing sufrió una paliza táctica en el Alfredo Beranger y San Lorenzo nunca generó verdadero peligro en aquel duelo sentenciado por un golazo de Leonardo Di Lorenzo. El Millonario no solamente pisó el sur con las ganas de llevarse tres puntos para arrancar con el pie correcto; también necesitaba superar al rival desde el juego. Y eso no ocurrió.

ACTUACIÓN COLECTIVA

Con un 4-4-2 de manual, River buscó mantener la pelota y generar cierta superioridad en las bandas. Con Carlos Auzqui marcadamente pegado a la raya izquierda y Gonzalo Martínez iniciando por la derecha para quedar mejor perfilado y pegarle de zurda, el Millonario trató de hacer circular la pelota de lado a lado. Sin embargo, careció la mayor parte del encuentro de dos cosas fundamentales en un equipo con buen porcentaje de posesión: volumen de juego y profundidad. Superado en muchos momentos por asociaciones verdaderamente eficientes, especialmente la que crearon Di Lorenzo-Ozuna + Escobar por el costado derecho, River se vio aplanado en numerosas ocasiones con un equipo que halló profundidad y tuvo muchas ocasiones para abrir el encuentro. Desbordados los laterales en reiteradas oportunidades, Temperley hizo uso de la superioridad numérica juntando lateral + extremo y algún descuelgue de la última línea por parte del prometedor Matías Nani.

Perdida la batalla del mediocampo, el equipo de Gallardo se puso adelante en el peor momento: gran pase de Leonardo Ponzio para habilitar un cambio de ritmo de Gonzalo Martínez, que asistió a Ignacio Scocco. En el complemento, los ingresos de Ariel Rojas y Enzo Pérez dieron una mayor calidad de posesión. Lucas Alario recibió la pelota de manera más limpia y contó con varias ocasiones claras despejadas por Josué Ayala. La expectativa era mayúscula: interesaba más conocer el rendimiento del delantero que el juego colectivo del equipo. No gravitó pero tampoco desentonó. Ocasiones no faltaron, pero sí efectividad. Llegadas hubo, pero sin prolijidad ni juego.

Enzo Pérez por dentro liberó aún más a Martínez ante la salida obligada de Nacho Fernández por una amarilla que debió ser para Carlos Auzqui. Las asociaciones empezaron a aparecer en escasa medida y River tuvo unos buenos primeros veinte minutos, asentado y aprovechando la falta de energía del Gasolero. A los 31 minutos del complemento, siendo cantada la salida de Lucas Alario, Marcelo Gallardo decidió dar un voto de confianza y lo mantuvo en cancha. Rafael Santos Borré ingresó por Ignacio Scocco. El director técnico dijo desconocer si el delantero se marcharía del equipo. Estos culebrones  afectan al jugador y al entorno. Que se termine y se vuelva a priorizar el juego, con Alario o sin él. River ganó, y no mucho más.

PUNTOS ALTOS

Gonzalo Martínez: Desequilibrio y claridad aún en los peores minutos. Dio la asistencia a Ignacio Scocco, puso un centro milimétrico en la cabeza de Alario e hizo tambalear en más de una ocasión a una zaga central totalmente nueva (Williams Riveros-Matías Nani). La figura en medio de un equipo que aún no encontró funcionamiento.

Germán Lux: Si bien se destaca en demasía a Josué Ayala por una brillante atajada a Lucas Alario, el guardameta millonario mostró una solidez que venía faltando y se mostró firme tapando dos o tres goles seguros.

Ignacio Scocco: Autor del gol y poco más. Aportó en los ataques dando cierta seguridad y moviéndose por todo el frente de ataque. Le alcanzó para ser el más peligroso.

PUNTOS BAJOS

Maidana-Pinola: El componente más preocupante de equipo. Si bien el Millonario carece de volumen de juego, cada retroceso es medio gol rival. Poca comunicación entre ambos y ninguno logra cubrir las espaldas de los laterales, acrecentando el temor en cada ataque rival. Más allá de la falta de coordinación, ambos defensores están en un nivel individual muy bajo. El primero, bastión de cada equipo campeón de Gallardo, viene teniendo muy malos partidos. Javier Pinola, convocado a la Selección Argentina, no convenció desde su polémica llegada al Millonario. Alexander Barboza espera su oportunidad.

Laterales: Al ser la idea de Gallardo juntar gente por los laterales manteniendo equilibrio interior con Nacho Fernández y Leonardo Ponzio, nada salió como se esperaba: Temperley fue el verdadero equipo dominante del partido más allá de lo que diga la posesión y River debió pensar más en el aspecto defensivo que en la calidad de los ataques. Flojo.

Carlos Auzqui: Tuvo una actuación intrascendente. Aún se le esperan mejores partidos. A pesar de arrancar con cierta enjundia y aportar algo de movilidad en los primeros minutos, cayó en un pozo y no volvió a levantar su rendimiento hasta que fue sustituído en el entretiempo.

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Un romántico del futbol. Messista. Argentino por sobre todo. Junto letras en @PasionFulbo y @Uni_Futbolero. Muy ocasionalmente en @KaiserFootball.

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