INDEPENDIENTE SE DERRUMBÓ; RIVER NO PERDONÓ

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Tras la victoria de Vélez frente a Atlético Tucumán, River recibía a Independiente con el objetivo de asentarse definitivamente en el cuarto puesto que otorga un lugar en la Copa Libertadores 2020. El Rojo, de andar irregular en la Superliga, también necesitaba del triunfo para no perder su lugar en puestos de Sudamericana. De los habituales titulares, Marcelo Gallardo eligió dar descanso por el trajín de partidos a dos mediocampistas, Leonardo Ponzio y Enzo Pérez, y a dos delanteros, Rafael Santos Borré y Lucas Pratto. Bruno Zuculini fue el único volante de características netamente defensivas, con un Ignacio Fernández que retrasó su posición con respecto a los últimos partidos para colaborar con él en la recuperación de la pelota. De mitad de cancha hacia adelante, Cristian Ferreira, Juan Fernando Quintero, Ignacio Scocco y Matías Suárez se dividieron los espacios en ofensiva. Por su parte, Ariel Holan apostó por un once inicial en el que juntó a los jugadores de mayor riqueza técnica que tiene en su plantel, seguramente buscando tener más control y salir airoso de la presión asfixiante con la que el Millonario suele someter a sus rivales. Nicolás Figal y Juan Sánchez Miño ocuparon los laterales, y Fernando Gaibor fue una especie de extremo derecho retrasado.

El primer tiempo tuvo un desarrollo parejo, sin un dominador claro de la pelota. Con Quintero y Ferreira un tanto imprecisos, el organizador de los ataques de River fue Fernández, que mostró un gran despliegue participando de manera constante en las transiciones de defensa a ataque. Scocco y Suárez tuvieron mucha movilidad e intercambiaron constantemente sus posiciones, entrando y saliendo del centro del ataque para no dar referencias a sus marcadores. Ambos futbolistas contaron con una chance clarísima cada uno entre los 15 y los 30 minutos, el mejor tramo del equipo local, pero no pudieron transformarlas en gol por las buenas intervenciones de Martín Campaña y Alan Franco, respectivamente. Mientras tanto, Independiente mostró buen manejo de pelota sobre todo desde los pies de Pablo Hernández, y por momentos logró conectar secuencias de pases que cortaron con el ritmo frenético que intentaba imponer el Millonario. El tándem conformado por Sánchez Miño y Cecilio Domínguez en la izquierda fue bastante problemático para Gonzalo Montiel, que quedó en desventaja al no recibir el apoyo defensivo de Quintero en esa banda y debía recibir seguido la ayuda de un Lucas Martínez Quarta que jugó un partido impecable. Por la derecha, en cambio, el Rojo jamás logró ser profundo ni transmitir sensación de peligro: con un Gaibor que no siente el desborde y un lateral derecho muy contenido (primero Figal, luego Fabricio Bustos), el visitante fue un equipo “rengo”.

En el arranque de la segunda etapa, los dirigidos por Holan dieron un paso al frente en la presión y comenzaron a someter a un River que se equivocaba mucho en la toma de decisiones. Franco Armani detuvo un potente zurdazo cruzado de Sánchez Miño, y Franco tuvo un cabezazo que besó el travesaño luego de un buen anticipo a la salida de un tiro de esquina. Sin embargo, en el mejor momento de Independiente llegaría la incidencia que terminaría “rompiendo” el partido. Juanfer Quintero salió lesionado y, en lugar de reforzar el mediocampo para intentar frenar el vendaval del Rojo, Gallardo mandó a la cancha al juvenil Julián Álvarez, pasando así a jugar con tres delanteros como había sucedido en el último fin de semana. Tan solo un minuto más tarde, el fútbol le daría la razón una vez más al Muñeco: pase por arriba de Suárez, flojo cierre de Bustos y debut en las redes en Primera División para Álvarez.

A partir de ese gol, Independiente perdió por completo la compostura; quedó completamente partido, con las líneas demasiado separadas entre sí, cuando todavía quedaban muchos minutos por delante. Cada vez que River cortaba en mitad de cancha, los tres delanteros quedaban prácticamente mano a mano contra Nicolás Domingo y los dos centrales. Scocco convirtió el segundo luego de un penal que Campaña le cometió a Suárez, la figura de la tarde, y el ingresado Pratto fue el encargado de liquidar el encuentro. De esa manera, el Millonario terminó resolviendo con tranquilidad un duelo que se había planteado de manera bastante más pareja de lo que el resultado final podría indicar, y tiene uno de sus objetivos en el semestre al alcance de la mano.

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