POCO JUEGO, MUCHA JERARQUÍA

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River enfrentó a Sarmiento de Resistencia con el objetivo de meterse en las semifinales de la Copa Argentina por tercer año consecutivo. Marcelo Gallardo eligió poner a los mejores futbolistas que tenía a su disposición para este encuentro, recordando que Gonzalo Martínez, Exequiel Palacios y Enzo Pérez siguen recuperándose de distintas lesiones musculares. De esta manera ubicó a Camilo Mayada como volante por la izquierda completando el mediocampo compuesto por dos usuales titulares como Ignacio Fernández y Leonardo Ponzio, más la presencia de Juan Fernando Quintero por detrás de los delanteros Rafael Santos Borré e Ignacio Scocco.

Desde el comienzo mismo del encuentro, el equipo que milita en el Torneo Federal A demostró su intención de no resguardarse y buscó lastimar a River. Atacó con bastante frecuencia a espaldas de los laterales Gonzalo Montiel y Milton Casco, sacando de eje a Jonathan Maidana, Javier Pinola y Leonardo Ponzio, un trío de futbolistas que mostró una lentitud preocupante, sobre todo pensando en lo que se viene. A pesar de sus buenas intenciones, Sarmiento careció de eficacia para abrir el marcador, y el Millonario fue la cara opuesta de la moneda: no tuvo su mejor partido en cuanto al juego colectivo y la progresión con pelota en campo rival, pero abrió el marcador a través de una jugada a puro enganche en la que Quintero demostró toda su calidad, luego de un error en la salida del equipo rival. Borré ampliaría el marcador tras una precisa combinación con Juanfer y Scocco; Luis Silba descontaría de penal sobre el final de la primera etapa.

En el segundo tiempo el flojo nivel de River se prolongó. Por momentos hasta le cedió la posesión de la pelota al conjunto chaqueño y eligió jugar de contragolpe. El 3-1 final llegó luego de un largo pelotazo de Franco Armani que encontró mal parada a la defensa de Sarmiento, y nuevamente Quintero fue el encargado de marcar. El Millonario terminó redondeando un encuentro bastante mediocre, en el que una vez más exhibió la gran jerarquía de sus futbolistas ofensivos.

Por último, un dato de color: con esta victoria el equipo de Gallardo alcanzó los 32 partidos sin perder, una cifra récord en la historia del club. De esta manera superó dos rachas de 31, que tuvieron lugar en 1923 y en 2014 (en esta última, con el propio Muñeco como entrenador en 23 de esos encuentros).

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