RAZONES DE UN PAPELÓN IMPENSADO

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Racing dio pena en El Monumental. Fue aplastado y goleado por River con una inferioridad preocupante y fuera de la realidad. Las pocas variantes de Coudet para los planteos, los niveles bajos de las piezas claves y la falta de actitud fueron los puntales para que el papelón se consumara.

La expectativa para el Clásico era muy grande; el optimismo de tener un plantel top y a la altura de la competencia –todo cierto- alimentaba el entusiasmo. Pero paradójicamente, Racing no dio la talla, fue superado ampliamente por River en cada rincón de la cancha y cada asiento del banco. El abanico táctico que tiene Gallardo incineró el único libreto que sabe Coudet.

De los puntos altísimos que tuvo la Academia el semestre pasado, contra River apenas apareció Sigali. Ya sin Lautaro Martínez y con Alejandro Donatti lesionado, no gravitaron Nery Domínguez, Ricardo Centurión ni Renzo Saravia. A la decepcionante serie que tuvo ese trío, hay que sumarle obligatoriamente el poco peso de Lisandro López y Gustavo Bou.

A estos bajos rendimientos se le suman las hace tiempo  decadentes actuaciones de Neri Cardozo -papelón en el tiro libre del segundo gol- y Alexis Soto. Nery, Centurión y Bou no arrancaron la temporada: continúan erráticos, faltos de potencia y velocidad. La intensidad que aplicó River fue un martirio para Domínguez, que debió refugiarse entre los centrales para no sufrir la presión de Palacios y Nacho Fernández.

Entre los aspectos rescatables sobresale Gabriel Arias: reafirmó características como la salida fuera del área y  rápidez de piernas; además mostró seguridad y no tuvo injerencia en los goles. En menor medida, la primera media hora de Matías Zaracho, haciendo jugar y siendo una molestia seria para el triángulo Pérez-Casco-Palacios. Fue un aceptable partido de Leonardo Sigali y Lucas Orban, encargados de apagar un incendio gigante con baldazos de agua. Fueron los que más padecieron la soledad que dejaron los laterales y el mediocampo.

De cara a lo que viene, Racing tiene la necesidad –más que obligación- de pelear la Superliga. Por plantel, deficiencias en el resto y sin ninguna otra competencia que dificulte la regularidad, no hay excusas para ser animador del torneo local. Además, los otros candidatos están distraídos en las Copas. Para eso habrá que reveer algunas cuestiones: las titularidades indiscutidas de los Neri, quizás Bou y Centurión; mientras que hay otras que no necesitan análisis previo, como la vuelta de Donatti y la pérdida de puesto de Soto en manos de Eugenio Mena.

El golpe fue demasiado duro, pero el resultado hasta quedó corto. Racing hizo un papelón en El Monumental con responsabilidades compartidas. Desde el juego fue apabullado; desde el pizarrón fue borrado y desde lo actitudinal no hubo equivalencias. Otro sueño que se va.

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