NO LE ALCANZÓ AL MATADOR

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En esas tardes que ningún protagonista quiere vivir, Tigre dio la cara una vez más. Jugar por el descenso es una tarea harto complicada según rezan los mismos protagonistas. Ese fue el camino elegido por el equipo de Néstor Gorosito para buscar el sueño de salvarse del descenso: simplemente, jugar, y vaya que lo logró, generando la admiración de unos cuantos neutrales. La victoria en el Monumental ante River, por 3-2, fue otra prueba que derrumbó aquel mito de que no se puede jugar bien cuando se pelea la permanencia.

Desde el arranque, el Matador fue en busca del partido. Tuvo 15 minutos iniciales del partido muy buenos, con presión alta sobre los mediocampistas centrales de River y combinaciones en corto, generando dos situaciones netas de gol sobre el arco de Germán Lux. Constantemente buscaron generar una serie de toques para iniciar los ataques, con Walter Montillo como bandera en ese tramo favorable del juego. Sin embargo, en ese rato, River fue oportuno y tras una buena jugada individual de Rafael Santos Borré, llego el cabezazo de Robert Rojas para abrir el marcador y comenzar a volcar el partido a su favor.

La presión de River. Sosa mas adelantado del eje para cortar los avances rápidos. Laterales subidos y los mediapuntas buscando asociaciones por dentro

En el mejor momento de River, cuando comenzaba a dominar la posesión del partido con mayor eficacia y sin dejarle a Tigre explotar sus mejores virtudes, llegó el empate. La rapidez y velocidad que demanda hoy en día el fútbol requiere de centrales capaces de romper lineas con o sin pelota. Gerardo Alcoba lo logró con un gran pase filtrado a Jorge Ortiz, y tras participación de Federico González, Lucas Janson logró el merecido empare para el Matador de Victoria.

En el segundo tiempo, la impresión se apoderó de ambos equipos, aunque River, mas suelto y relajado, siempre pareció estar un poco mejor que el equipo de Gorosito, que tenía mas la posesión pero sin ser punzante en ofensiva. Mediando el complemento, el entrenador matador introdujo a Diego Morales y a Juan Cavallaro por Agustín Cardozo y Jorge Ortiz, dejando en el mediocampo solo a Menossi para la contención y buscar el triunfo por todos los medios. Incluso, ante la lesión de Alcoba ingresó el uruguayo Hugo Silveira para sumar más juego aéreo ofensivo. Los últimos diez minutos tuvieron todo lo que un partido definitorio debe tener. La búsqueda de Tigre de progresar por abajo dio sus frutos: con un remate bárbaro de Morales recuperó la ventaja, aunque ya sin cambios por realizar y un mediocampo descompensado, River encontró facilidades para progresar. Una mala salida de Alan Marinelli le permitió a Hernán López volver a poner pardas al marcador.

Las noticias que llegaban de Paraná no eran las mejores y el descenso asomaba como una realidad. El gol final de Cavallaro para decretar el triunfo del Matador por 3-2 en el Monumental, fue el premio consuelo para la campaña de un equipo que en ocho fechas, desde la asunción de Gorosito, no perdió y ganó cinco partidos, varios ante rivales de fuste. Si se pudiera elegir de qué forma quedarse en las puertas del objetivo, siempre será preferible hacerlo como este Tigre que pudo derribar ese viejo axioma del fútbol que no se puede pelear el descenso jugando bien.

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