SUPERADO POR EL ÚLTIMO CAMPEÓN

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La formación elegida por Marcelo Gallardo para recibir a Gremio en el marco del encuentro de ida de las semifinales de la Copa Libertadores hacía pensar que River sería un equipo dominante y con buena circulación en la mitad de la cancha. El Muñeco optó por poner desde el arranque a los jugadores más dúctiles técnicamente que tiene en su plantel: Exequiel Palacios fue el segundo volante central, Gonzalo Martínez y Juan Fernando Quintero se movieron por delante suyo, y el acompañante de Rafael Santos Borré en la delantera fue Ignacio Scocco. En efecto, fue el Millonario el que en todo momento intentó tomar la iniciativa, pero lo cierto es que muy pocas veces (por no decir ninguna) pudo sacar provecho de esta situación. Controló la pelota, pero fue superado en el juego.

Claro que para entender por qué el partido se dio como se dio, no alcanza con ver sólo una cara de la moneda. Porque el flojo rendimiento de River tuvo mucho que ver con el inteligente planteo dispuesto por Renato Portaluppi. Gremio fue un equipo rocoso y ordenado, con jugadores de una fortaleza física  muy superior a la de los locales, utilizada para imponerse constantemente en los duelos individuales. El conjunto gaúcho mostró firmeza sobre todo desde la dupla de defensores centrales conformada por Geromel y el argentino Wálter Kannemann -para muchos la mejor de América-, y contó con el sacrificio de todo el resto del equipo para ponerse al servicio de lo planificado por su entrenador. Los extremos Ramiro y Alisson, por ejemplo, mostraron una disciplina táctica ejemplar al seguir constantemente a los laterales Gonzalo Montiel y Milton Casco, y no dejar que pesen en ataque. La concentración de los futbolistas brasileños para no ceder espacios en el repliegue fue realmente impecable.

Por último, también es justo señalar que, si bien el trabajo defensivo de Gremio para anular a River fue sumamente efectivo, jamás logró dañarlo desde el contragolpe; aunque hubo un atenuante más que importante para explicar esta carencia y fue la ausencia de sus dos futbolistas con mayor capacidad de desequilibrio en el mano a mano, Luan y Everton. Queda claro que el Tricolor fue el que impuso las condiciones del encuentro y que los de Gallardo nunca pudieron presionar y robar alto para lastimar con ataques directos como lo habían hecho ante Racing e Independiente. Así y todo, el desarrollo del juego parecía el de un chato empate 0-0. La diferencia, también, estuvo en la efectividad: Jonatan Maidana tuvo su chance tras una pelota parada y su cabezazo se fue por encima del travesaño, mientras que en una situación similar Michel no perdonó. La serie no está cerrada, pero el 0-1 final deja la sensación de que el Millonario deberá mejorar considerablemente su producción si quiere dar el batacazo en Brasil y meterse en la final.

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