NO CULPES A LA LLUVIA…

0

Bajo una intensa lluvia, River empató 0-0 ante Belgrano en el Monumental y de esta manera encadenó su tercer partido consecutivo sin poder convertir. A diferencia de lo acontecido en los dos encuentros anteriores, esta vez fue superior a su rival y tuvo muchas posibilidades de marcar, pero su propia ineficacia y la gran actuación del arquero visitante, César Rigamonti conspiraron para que el Millonario no pudiera quedarse con la victoria.

Luego de una semana complicada por la noticia del desgarro muscular de quien es justamente uno de los jugadores que más goles aporta al equipo, como Ignacio Scocco (lleva 24 desde su llegada al club a mediados de 2017), Marcelo Gallardo apostó por una formación con Lucas Pratto como única referencia de área. Detrás del «Oso» se ubicaron muchos mediocampistas de buen manejo de pelota: Juan Fernando Quintero y Gonzalo Martínez un poco más adelantados; Exequiel Palacios e Ignacio Fernández más cerca de la posición de Leonardo Ponzio. En defensa, la principal novedad fue el regreso del paraguayo Jorge Moreira, quien se perfila para quedarse con el puesto de lateral derecho que dejaron vacante Gonzalo Montiel y Camilo Mayada, también lesionados.

River dominó el encuentro desde el primer minuto comandado por la precisa zurda del colombiano Quintero, que a lo largo del primer tiempo hizo gala de su gran visión de juego para ejecutar numerosos pases entre líneas que no fueron aprovechados por sus compañeros. El monopolio de la pelota fue total y la búsqueda de espacios moviéndola pacientemente por todo el ancho del campo de juego fue incesante, por lo que Belgrano se aplastó contra su arco y resistió como pudo los avances del local. Apenas esbozó algún intento de contraatacar con corridas aisladas del poco acompañado Matías Suárez.

En la segunda etapa, Gallardo modificó el esquema táctico en dos oportunidades. Primero con el ingreso de Rafael Santos Borré por Palacios, pasando del 4-3-2-1 inicial a un 4-2-2-2 con el objetivo de poblar un poco más el área rival. Luego, con dos cambios a la vez, mandando a la cancha a Enzo Pérez y Nicolás De La Cruz en lugar de Fernández y de Moreira. En este último tramo la línea de fondo pasó a ser de tres hombres, con Ponzio haciendo las veces de líbero, mientras que Pérez se ubicó como único volante central y De La Cruz jugó bien abierto en la banda derecha. La paciencia fue transformándose en desesperación y los ataques fueron volviéndose más directos y desprolijos, mientras que la figura de Rigamonti siguió mostrándose inexpugnable. El resultado final no reflejó para nada lo sucedido a lo largo de los 90 minutos, pero fue un justo castigo para la poca efectividad de un River que terminó la noche lleno de impotencia.

Share.

About Author

Do NOT follow this link or you will be banned from the site!