LA RECONSTRUCCIÓN DE LANÚS

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Ezequiel Carboni se transformó en el entrenador de Lanús, pero no tiene una tarea sencilla: reconstruir al equipo luego de muchas salidas importantes.

El proceso de Jorge Almirón al frente de Lanús fue por demás exitoso, y vio su máximo esplendor en el Torneo de Transición 2016 que se vistió de Granate. No obstante, y a pesar de haber llegado a la final de la Copa Libertadores 2017, en el último año se vio una merma en el rendimiento. Llegar a una instancia tan importante fue posible gracias a la jerarquía individual en muchos de sus jugadores, pero en lo colectivo se percibían algunas dudas.

Ezequiel Carboni fue primero entrenador de Divisiones Inferiores, luego de Reserva y ahora se hizo cargo del primer plantel. Era un secreto a voces que cuando Almirón diera un paso al costado, sería su reemplazante. Las ventajas: conocer bien las distintas camadas de juveniles y pregonar un estilo de juego similar al de su antecesor. Las desventajas: una importante cantidad de bajas que no fue solucionada con refuerzos.

EL NUEVO LANÚS

Carboni comenzó el 2018 con una defensa completamente nueva: José Luis Gómez y Marcelo Herrera se recuperan de respectivas lesiones, mientras que Diego Braghieri fue vendido a Atlético Nacional y a Maximiliano Velázquez no se le renovó el contrato; de los mediocampistas, se mantiene como titular Iván Marcone; Román Martínez está relegado y Nicolás Pasquini debió retrasarse como lateral izquierdo. Nicolás Aguirre, otro experimentado, tampoco renovó su contrato. Y en la delantera, Lanús perdió al histórico goleador José Sand.

Es decir que de las 11 piezas que llevaron al Granate a la final de la Libertadores, sólo se mantienen en sus posiciones habituales Marcone y Lautaro Acosta. Pasquini es uno de los que modificó su posición y el otro es Alejandro Silva, ayer extremo, hoy devenido en interior derecho, pero algo incómodo en sus primeros partidos: el uruguayo necesita la raya para desequilibrar, poder jugar mano a mano ante el marcador, y sobre todo, precisa espacios para hacer valer su velocidad. Para jugar en la mitad de la cancha, de momento, carece de la técnica indicada para asociarse en corto y cuidar la pelota ante la presión rival. No sería de extrañar que Román Martínez, a pesar de terminar el 2017 lejos de su mejor nivel, vuelva a la titularidad para aportar juego y panorama a esa mitad de cancha improvisada.

Lanús sólo incorporó al ex defensor Nehuen Paz. A excepción de éste, sólo llegaron Bruno Vides y Gonzalo Di Renzo, quienes se encontraban a préstamo. Pero Paz, ex Newell’s, será importante para dar garantías a una defensa completamente nueva. Sobre todo, teniendo en cuenta que la idea del Granate sigue siendo salir desde el fondo, algo para lo que se necesita entendimiento y tiempo de trabajo entre los protagonistas. Ese juego desde abajo es una de las ideas que pregona Carboni, mientras que cuando no tiene la pelota, de momento ha optado por no presionar alto sino replegar y apostar a la velocidad de Acosta y Marcelino Moreno para lanzar contraataques. Pero es demasiado pronto para juzgar al proceso, y más si se tiene en cuenta la reconstrucción de Lanús afronta una transición muy acelerada en la que se fueron muchos jugadores importantes.

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1994. Si no rueda una pelota me siento incompleto. Cuando sea grande diré que vi jugar a Messi. Disfruto de leer y escribir.