DUELO DE AJEDREZ

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En un choque de grandes potencias, Real Madrid sacó ventaja tras vencer por 3-1 al Paris Saint-Germain, que comenzó ganando. La paridad se rompió con los cambios de los entrenadores, que movieron el tablero cual partida de ajedrez.

Isco dio 65 pases en el partido. La mayoría, en zonas laterales y no en la zona de Lo Celso.

Isco dio 65 pases en el partido. La mayoría, en zonas laterales y no en la zona de Lo Celso.

Zinedine Zidane dispuso un 4-4-2 con Isco Alarcon siempre dispuesto a desprenderse de la línea de volantes para ser el conductor. Se estimaba, esto sería una gran amenaza para un Paris Saint-German sin volante pivote tradicional: Thiago Motta se encuentra lesionado y quien ocupó ese puesto fue Giovanni Lo Celso. El argentino lo venía haciendo en Ligue 1, pero el Santiago Bernabéu se mostraba en la lógica como un reto de mucha mayor dificultad. El ex Rosario Central sufrió, pero no desde el ataque posicional que se esperaba del Madrid, sino en acciones muy puntuales para las que no está acostumbrado. Lo Celso debía ser la piedra angular en la salida desde el fondo que pretendían los de Madrid, pero se encontró hasta un desafío muy grande y la presión de los de Zidane, que si no recuperaban en campo rival, eran incapaces de fabricar situaciones. La circulación era lenta y no se buscaba la ventaja que existía en bandas ante la llegada tardía de Kylian Mbappé y Neymar Junior a llenar el bloque defensivo. Por su parte, cuando lograban salir ilesos en su salida, los parisinos buscaban a Neymar y éste, a campo abierto, llevaba con facilidad la pelota hasta el área rival. Al brasileño le faltó decidir mejor y también a Edinson Cavani y Mbappé en el nivel que suelen mostrar.

Aún así, Mbappé incidió en el marcador. Cuando Real Madrid intentaba con relativo éxito quitarle ritmo al partido y adueñarse de la pelota, el joven delantero francés juntó rivales en banda, los superó y envió el centro que derivó en el gol de Rabiot. El escenario era ideal para este PSG. Con la ventaja, los locales estaban obligados a ir en busca del partido y los espacios para uno de los mejores contraataques del mundo aparecerían. Pero llegó una falta de Lo Celso adentro del área, y el Madrid respiró.

En el complemento, ambos prefirieron hacer todo con más calma. No estaban dispuestos a correr los mismos riesgos del primer tiempo. Incluso, Unai Emery movió el tablero para fortalecer la mitad de la cancha: la salida de Cavani implicó un rearmado en 4-4-2, con Marco Verrati y Rabiot en el doble pivote; Dani Alves y Lo Celso como volantes externos. La apuesta le salió bien al entrenador español, ya que PSG ganó en dominio de pelota y espacio. Incluso pudo ponerse en ventaja. El Madrid permaneció superado durante esos minutos, sin saber qué hacer. Hasta que Zidane echó mano a su banco de suplentes. Con los ingresos de Lucas Vázquez y Marco Asensio imitó el esquema de su rival, pero el suyo gozó de mayor peligro. Tal es así que Asensio desbordó en dos ocasiones y llegaron los goles de Cristiano Ronaldo y Marcelo, dos futbolistas que ya son historia grande de la Champions League y demostraron que el Madrid nunca se rinde y nunca hay que darlo por muerto.

 

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1994. Si no rueda una pelota me siento incompleto. Cuando sea grande diré que vi jugar a Messi. Disfruto de leer y escribir.

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