UN ESTÍMULO DE CARA A LO QUE VIENE

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Atlético de Madrid mantuvo a Antoine Griezmann en su plantel, y además, respaldó ese logro con las contrataciones de Rodrigo Hernández, Thomas Lemar, Gelson Martins y Nikola Kalinic. Todos futbolista con buena cuota de creatividad y técnica. Sobre todo el primero, volante central que encaja muy bien con el prototipo de volante español de más pase que recuperación, pueden hacer del Colchonero un equipo más protagonista desde la posesión. A la hora de competir ante grandes potencias, Diego Simeone siempre ha apostado por lo que sus dirigidos más conocen: repliegue, intensidad para defender, concentración al extremo e inspiración de sus piezas de ataque para ganar contiendas en detalles. Un plan de mínimos, si se quiere, que con la configuración de su nueva plantilla tiene más chances de quedar en el recuerdo o sólo en una opción más.

Pero el fútbol guarda imprevistos, y el tempranero gol de Diego Costa en la Supercopa de Europa, fue uno de ellos. Con esa ventaja tan rápida, el Atlético encontró un buen motivo para, una vez más, dedicarse a ejecutar el libreto de siempre en lugar de inmiscuirse en lo que puede ser un cambio de estilo. Hubo repliegue, líneas muy juntas y cede de iniciativa ante un nuevo Real Madrid, con Julen Lopetegui en la conducción y ya sin Cristiano Ronaldo. Y a decir verdad, los tricampeones de Europa lo hicieron muy bien, con paciencia, movilidad y nuevas formas: el ex extrenador de la Selección Española dispuso un 4-2-3-1 con Casemiro y Toni Kroos en el doble pivote; este último, el alemán, recostado hacia el interior izquierdo, donde más cómodo se siente. Por delante, Gareth Bale, Marco Asensio, Isco Alarcón y Karim Benzema, completaron el esquema a pura movilidad, toques en corto y buena utilización de los espacios -reducidos- que se abrían a partir de las combinaciones.

Benzema volvió a brillar fuera del área, y esta vez se encontró con el gol.

Por cómo se dieron las cosas, no fue de extrañar que Real Madrid igualara las cosas. Antes de finalizar el primer tiempo, los dirigidos por Simeone dieron unos pasos hacia adelante, comandados por Rodrigo Hernández y Thomas Lemar, las dos caras nuevas que se estrenaban como titulares. No obstante, el penal cometido por Juanfrán y convertido por Sergio Ramos dejó comprometidas las aspiraciones colchoneras en la Final. Debía avanzar con más aplomo e imaginación en sus posesiones. Y para fortuna rojiblanca, así sucedió. Con Lemar saliéndose de su banda para conectar a los suyos y llevar la pelota hacia adelante; con un muy buen ingreso de Ángel Correa en lugar de un apagado Griezmann; y por supuesto, con Diego Costa enchufadísimo, eléctrico e indomable. Real Madrid también contribuyó con aquello, al elegir defendese sin la pelota, algo que perdió sentido tras la salida de Casemiro por lesión.

Atlético llegó al empate, forzó la prórroga y llegó más entero a la misma. Volvió a retroceder unos metros, pero la diferencia radicó en que la frescura merengue ya no fue la misma y la circulación no fue la esperada para los de Lopetegui. Incluso en la última línea, se vio a Rafael Varane y Sergio Ramos por debajo de su conocido nivel, factor que fue determinante para que los Colchoneros se encontraran con un robo muy alto que Saúl Ñíguez capitalizó con un bombazo de zurda; luego, en otra rápida combinación a campo abierto, Koke decretó la cuarta y última conquista del Atlético Madrid, que sin lugar a dudas, además de un nuevo título internacional, obtuvo en la Supercopa de Europa sensaciones muy positivas de cara a lo que viene; Simeone puede tomar lo hecho en la segunda mitad como un estímulo para creerse en condiciones de competir de igual a igual ante cualquiera.

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1994. Si no rueda una pelota me siento incompleto. Cuando sea grande diré que vi jugar a Messi. Disfruto de leer y escribir.

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