DESDE LOS PIES DE ZARACHO

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Matías Zaracho fue la figura de Racing en la noche de Copa Libertadores: con su cambio de ritmo y capacidad para romper por dentro, desarmó a la defensa rival, fue el eje y conductor de los ataques. Junto a Ricardo Centurión, fue la bandera en unauna nueva exhibición del equipo de Coudet.

La baja de Neri Cardozo en la previa parecía ser un impedimento para la Academia. Una pieza fundamental ausente para un partido muy importante se suponía algo negativo. Sin embargo, fue la oportunidad para que Matías Zaracho pueda desempeñarse en el rol que mejor le sienta: el de armador. Con su gambeta, velocidad y lucidez, guió al equipo hacia una nueva goleada. Con características opuestas al Pulpo González, el producto del Predio Tita volvió a revalidar su condición de joya y pide pista.

Racing mantuvo las formas que desarrolló en los últimos partidos, pero la gran diferencia estuvo en la efectividad. Aún sin un dominio aplastante ni total, aprovechó las situaciones para borrar las esperanzas de los brasileros. A excepción de la meseta posterior al primer penal errado de Lisandro y previo al 1-0, donde la visita dominó la pelota, llegó con cierto peligro al arco de Juan Musso y tomó la iniciativa, luego Racing tuvo el encuentro bajo control.

La Academia tuvo varios puntos altos ante Vasco da Gama: Ricky Centurión estuvo comprometido con el juego, se asoció bien con Zaracho y llegó a posición de gol con frecuencia. Reafirmó su evolución y su determinación en el esquema del Chacho; Nery Domínguez, el eje principal, le dio sentido a la posesión, prácticamente no erró pases (tuvo 90% de efectividad); Renzo Saravia retomó el nivel de principios de 2018, fue una daga para la defensa rival, salida constante y generó dos penales; Lisandro López, más allá de los penales errados, fue vital para mostrarse entre líneas, frenar la aceleración desmedida en ataque y aguantar la pelota.

Las fallas –no capitalizadas por el Vasco- estuvieron, por supuesto. Nuevamente falló la presión tras pérdida, sobre todo en el mejor momento del Almirante. Wellington tuvo insinuaciones por las espaldas de Alexis Soto y Andrés Ríos complicó a Leonardo Sigali con su buen pivoteo. Otra vez a Racing le costó retroceder; el visitante encontró espacios y le dio sobresaltos a Musso. Fue un breve tiempo de la primera mitad, pero encendió la alarma.

Contundente victoria en otra demostración de buen fútbol bajo el ciclo Coudet. Aún sin una actuación sobresaliente, tuvo la contundencia necesaria para terminar la mala racha, asentarse como líder en el grupo de la Copa y tener una certeza: Matías Zaracho es el conductor que necesita Racing. Es la joya que no tiene reflectores, pero aun así se las ingenia para brillar y hacerse notar.

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