EL RACING DE COUDET APARECIÓ EN LA EXHIBICIÓN DE LAUTARO

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En su debut en Avellaneda, el equipo del Chacho tuvo una actuación de lujo frente a Huracán, uno de los mejores de la Superliga. Con Lautaro en nivel top, un Zaracho estelar y Neri Cardozo como piedra base, la Academia ganó de local y dio muestras de lo que pretende el entrenador: intensidad, solidaridad y dinámica.

El desastre de Santa Fe con un conjunto en la misma tónica que el semestre pasado fue un revés duro a la esperanza y expectativa que había generado Racing en la previa. En el estreno del Chacho en el Cilindro, las ideas y métodos que pregona el entrenador se vieron reflejadas en un equipo que aplastó a Huracán, uno de los más duros en la Superliga. Con fútbol de alto nivel, la famosa intensidad –término que más machaca Coudet en cada entrevista- y mucha dinámica para las distintas facetas del juego, la Academia sonrió con un triunfo necesitado para la misión de encarrilarse en la tabla de posiciones.

Con Jorge Sampaoli y un veedor del Inter milanés en las tribunas, Lautaro Martínez demostró nuevamente su imponente categoría. Su nivel está bastante más arriba que el fútbol argentino y en su mejor versión, todo lo que toca es oro o gol. Imbatible aún derribado (Hugo Nervo y Marcos Díaz son fieles testigos), pivoteó bien por arriba y abajo, anticipó rivales, los presionó, inventó un penal con un movimiento de crack y marcó un hat-trick con definiciones soberbias. Así le facilitó el trámite a compañeros que jugaron para él.

Los dirigidos por Gustavo Alfaro se vieron sobrepasados por la manera en la que Racing destruyó su estructura defensiva: los tándems Saravia-Zaracho y Soto-Cardozo –estos en menor medida- desnudaron la poca colaboración de Ignacio Pussetto y Ricardo Noir para desdoblarse contra Chimino y Villalba; Matías Zaracho, Lisandro López y Lautaro aprovecharon para posicionarse detrás del doble cinco del Globo. Desde ahí, la visita quedó partida, inconexa y con imposibilidad de recuperar la pelota rápido.

El mayor déficit de Racing sigue siendo el último pase. Le costó poder poner mano a mano a los delanteros tras llegar fácil a 3/4, pero estuvo Lautaro Martínez para solucionar todos los inconvenientes y marcar la diferencia. Con la ventaja, el cantar fue otro y los espacios aparecieron con un Huracán desconcertado. En esta contundente victoria, Zaracho fue uno de los actores fundamentales, aportando aquella frescura que mostró en sus juegos iniciales en Primera. Gambeteador, encarador, lúcido para la conducción y ducho para asociarse con Saravia tanto en defensa como en ataque, el Negrito pudo descollar, algo vital para recuperar la confianza perdida. El otro vital fue Neri Cardozo. Silenciosamente hizo todo bien: estuvo mejor que el Pulpo González para distribuir la pelota, buscó descargar en profundidad o a la espalda de los volantes rivales, ágil para manejar ataques y tiempos del desarrollo. Junto con Nery Domínguez marcaron el tempo del equipo.

Por su parte, Ricardo Centurión ingresó e hizo todo perfecto. En un contexto ideal para él, con espacios, rivales impotentes y compañeros en estado de gracia, manejó con cordura el contraataque del 4-0, supo descargar a tiempo y conseguir faltas gracias a sus gambetas. Al igual que Zaracho, la actuación será fundamental para su confianza.

El objetivo, tras estos dos partidos, seguramente será encontrar un punto medio. La Academia pasó del horror fuera de casa contra Unión a un show con todas las luces prendidas en el Presidente Perón. La búsqueda se puede dilucidar, los intérpretes están, pero hay que conseguir una regularidad que permita pensar en grande.

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