RACING HILVANÓ SU TERCERA VICTORIA CON LOS REFUERZOS COMO CLAVES

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La Academia sigue su buen momento: con un claro 3-1 sobre Lanús sigue encadenando triunfos consecutivos. Esta vez fue una función donde brillaron los refuerzos que llegaron con Coudet y que se transforman en piezas importantes en el andamiaje del equipo.

En muy poco tiempo, Eduardo Coudet armó un conjunto que ilusiona por el muy buen fútbol que despliega, la intensidad con la que presiona para asfixiar al rival y por la capacidad goleadora. La víctima de turno fue el Lanús en proceso de reconstrucción, que poco pudo hacer ante Racing. Salvo los primeros minutos donde la posesión fue Granate, Juan Musso tuvo que esforzarse y Delfino omitió un penal claro de Donatti a Lautaro Acosta, luego la visita no pudo hacer pie ni poner demasiada resistencia. El gol de Román Martínez fue sólo una casualidad.

Si bien recién es el cuarto partido de este ciclo, ya se avizora la importancia que tendrán los refuerzos. Tras decenas de malas incorporaciones, el ojo se afinó y se nota. Sin Leonardo Sigali por fiebre (de lo mejor en los anteriores juegos), Aleandro Donatti fue quien tomó la posta en el fondo. Gigante, ganó en ambas áreas, abrió el marcador y evitó el 1-1 al final del primer tiempo; Ricardo Centurión, endemoniado, fue imposible para Javier Carrasco y Nicolás Pasquini con sus gambetas; además, sumó su segundo gol y cuarta asistencia desde su vuelta al club; Nery y Neri son los titiriteros de la Academia: uno, Domínguez (figura ante Lanús) la saca limpia desde el fondo, agiliza tiempos y recupera por ubicación; el otro, Cardozo (el mejor desde la reanudación), es el equilibrista para que Matías Zaracho y Centurión puedan desprenderse, es el eje de la circulación y el que marca los tiempos. Incluso Gonzalo Piovi debutó con una sobresaliente actuación. Tiempista, ágil, con buena salida, se vio favorecido por el flojo rendimiento de Germán Denis.

La salida por abajo rival, característica más tradicional de Lanús en el último tiempo, fue el pie perfecto para que Racing saque a relucir una de sus mejores cualidades: la presión. Salvo por la calidad indiscutible de Iván Marcone, el resto de los futbolistas defensivos del Grana –Esteban Andrada incluido- cayeron en la trampa y terminaron regalando una cantidad peligrosa de balones al mediocampo local o al lateral en posición de ataque. A partir de ahí se empezó a ver la diferencia.

Aún es tiempo de prueba y de afianzar piezas, pero este Racing parece tener en claro su papel y el ADN que quiere imprimirle el técnico. Aún sin medirse contra equipos de gran peso (el primero será Cruzeiro en Copa Libertadores), los jugadores superan con creces las pruebas. Godoy Cruz en Mendoza -donde ganó sus siete partidos- supondrá un encuentro de más riesgo. Por ahora, las alegrías las aportaron los refuerzos.

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