Racing 3-0 Godoy Cruz 2019.

GOLEADA PARA RECUPERAR LA PUNTA, Y LA PAZ

En el Cilindro de Avellaneda, Racing tenía por delante una gran prueba de carácter luego de la derrota ante River y de una semana bastante convulsionada. Eduardo Coudet volvió a la disposición habitual, disolviendo el doble pivote que tan mal funcionó en el Monumental y colocando a Marcelo Díaz como único volante central por detrás de Matías Zaracho, Neri Cardozo y Pol Fernández. Por su parte, Godoy Cruz apostó por un 4-4-2 bastante rígido, buscando de forma constante a Santiago García con envíos frontales, y la intención de que éste sostuviese la pelota arriba el tiempo suficiente para permitir la inserción de los volantes externos desde la segunda línea. Claro que este plan funcionó muy poco, y el conjunto dirigido por Marcelo Gómez se mostró como un equipo sin sociedades y con carencias muy marcadas.

Racing fue el amplio dominador de la primera etapa, moviendo la pelota por todo el ancho del campo buscando los espacios con paciencia pero también con determinación. El Tomba dio una nueva muestra de que acumular gente de mitad de cancha hacia atrás no significa necesariamente defender bien. Nunca dio sensación de solidez, sino más bien todo lo contrario. Se mostró muy permeable y le dio demasiada libertad a Marcelo Díaz. Desde la precisión y la inteligencia del chileno, la Academia elaboró sus ataques con suma comodidad. Las trepadas constantes de los laterales Renzo Saravia y Alexis Soto fueron útiles para generar superioridad numérica en las bandas y liberar por dentro a los jugadores con más inventiva, que tuvieron una jornada realmente lúcida. Lo de Darío Cvitanich, por caso, fue una verdadera exhibición de movimientos con y sin pelota, haciendo en todo momento lo que las jugadas le pedían y siendo muy generoso con sus compañeros. La asistencia que le dio a Lisandro López para abrir el marcador fue realmente exquisita.

La clara superioridad del conjunto local se tradujo en un 2-0 parcial que reflejó a la perfección lo sucedido en el terreno de juego. En la segunda etapa, y con el ingreso de Nahuel Arena en lugar de Hernán Bernardello, Godoy Cruz pasó a jugar con línea de tres defensores y recuperó un poco la compostura. Al sumar un hombre más en la mitad de la cancha comenzó a disputar la posesión de la pelota y hasta merodeó el gol un par de veces, pero sin poder concretarlo. En su desesperación por llegar al descuento el equipo quedó partido ante una pérdida y lo pagó muy caro: Matías Zaracho, otra de las grandes figuras, convirtió su segundo tanto en la noche y terminó de desmoronar anímicamente a los mendocinos, que a partir de allí ya no ofrecieron resistencia.

Los últimos minutos transcurrieron con total tranquilidad para los de Coudet, que hicieron correr la pelota a placer mientras los visitantes eran pura impotencia. La impericia de los delanteros a la hora de definir (López y el ingresado Jonathan Cristaldo desperdiciaron sendas chances claras) impidió que el resultado sea aún más abultado, aunque desde el juego nunca hubo equivalencias. Racing recuperó  la punta y afrontará la semana previa al clásico ante Independiente con una buena dosis de la paz que siempre traen las victorias.