Racing 2-0 Vélez 2018.

TRIUNFO EN PAZ

Racing volvió a ganar tras cinco partidos, luego de una semana caótica y con la necesidad de sumar confianza para el duelo de Copa Libertadores. No lució, pero lo hizo con autoridad ante la impericia de Vélez. Eduardo Coudet puede trabajar en paz para perfeccionar un equipo que muestra distintos matices, pero ninguna consistencia.

El partido contra Vélez tenía una importancia distinta para Racing, por la necesidad urgente de volver a ganar para alejar fantasmas y traer paz. Había que imponerse para arrancar bien la Superliga como local tras la frustración en Tucumán y, lo más preponderante, acumular confianza para ir a El Monumental por un boleto a los Cuartos de la Copa Libertadores. No le pareció sobrar nada luego de un arranque frenético, le costó cerrar el partido, perdió las riendas en el segundo tiempo hasta el gol de Pol Fernández. La falta de peso ofensivo de Vélez fue el aliciente necesario para que el resultado no corriera riesgo.

Estratégicamente fue un buen inicio de Coudet: volcó a Matías Zaracho y Ricardo Centurión –más Renzo Saravia- para contraer a Matías Vargas más lejos del arco de Gabriel Arias. A partir de ahí, atacó sistemáticamente a Francisco Ortega, el eslabón débil del Fortín. Con Gustavo Bou pivoteando para las llegadas de Lisandro López, Zaracho y Neri Cardozo, la Academia le ganó rápidamente el medio al rival, encontró superioridad numérica y con una presión asfixiante desactivó al equipo de Gabriel Heinze. Con la ventaja rápida, Racing extendió el dominio hasta la media hora y luego dejó venir al conjunto de Liniers para lastimar con la velocidad de Bou y Centurión. A pesar de la postura permisiva, Vélez nunca pudo controlar la pelota ni alterarle la paz a Arias. El partido cayó en un pozo donde ni uno ni otro castigaba.

El complemento siguió en una tónica muy similar. Racing se replegó totalmente en busca de contraataques que nunca pudo acertar ni armar bien, mientras que Vélez tenía la pelota de manera intrascendente sin siquiera rematar al arco. La Academia se resguardó en la seguridad impenetrable de Leonardo Sigali, Lucas Orban (otro gran partido), Saravia y Augusto Solari, de muy buen ingreso. El gol de Pol Fernández, tras un error de la defensa fortinera que fue capitalizado por Solari, liquidó el pleito y liberó a Racing, que pudo haber goleado, pero acabó por sellar gran victoria; no por el nivel desplegado ni por enfrentar a un rival que ahogó, sino porque puso fin al derrotero que acarreaba La Acadé. En Racing reina la paz nuevamente tras una sequía que preocupaba.