UN PARTIDO DE AJEDREZ

0

Por lo general, las series entre clubes argentinos por Copas internacionales suelen ser sumamente cerradas. La presión a la que se someten los dos equipos, sumada al alto nivel de conocimiento mutuo, suelen dar como resultado encuentros con muy pocos espacios y escasas situaciones de gol. Teniendo esto en cuenta, no deja de resultar sorpresivo el desarrollo que tuvo el primer tiempo del choque de octavos de final de Copa Libertadores en el que River visitó a Racing.

Fue un partido abierto, en el que ambos buscaron el gol desde el inicio. Los dos entrenadores eligieron sistemas tácticos similares, algo así como un 4-1-3-2, aunque las estrategias empleadas por cada uno fueron bastante diferentes: la Academia jugó con la marca registrada de Eduardo Coudet, apelando a una presión alta constante para ahogar a su rival y mantenerse la mayor cantidad de tiempo posible en campo contrario. El Millonario, por su parte, buscó realizar transiciones rápidas de defensa a ataque para aprovechar los espacios que aparecían cuando el pressing mencionado no surtía efecto, y de esta manera encadenó varios avances peligrosos, sobre todo en los primeros 20 minutos. En este contexto, Exequiel Palacios, Ignacio Fernández y Gonzalo Martínez fueron importantes conduciendo en velocidad estos ataques directos, aunque tanto a ellos tres como a los delanteros les faltó una mayor precisión en la terminación de las jugadas para poder ponerse por delante en el marcador.

El gran quiebre del encuentro llegaría sobre el final de la primera etapa, cuando Leonardo Ponzio se fue expulsado por doble tarjeta amarilla tras duras faltas cometidas a Ricardo Centurión y Renzo Saravia, respectivamente. Como consecuencia de ello, Marcelo Gallardo eligió que Bruno Zuculini ingrese en lugar de Ignacio Scocco para la segunda parte, reforzando el debilitado mediocampo y dejando en soledad a Lucas Pratto para pelear con los centrales Leonardo Sigali y Lucas Orban, este último de gran rendimiento. Desde ese momento el juego cambiaría radicalmente: River renunció a atacar para priorizar el aspecto defensivo, y los pelotazos frontales para su centrodelantero pasaron a ser casi la única herramienta para cruzar la mitad de la cancha. Mientras tanto, Racing monopolizó la posesión de la pelota pero no supo encontrar los caminos para generar jugadas claras. Sus tres volantes ofensivos carecieron de ideas para lastimar, tal es así que todos ellos terminaron siendo reemplazados. Con el correr de los minutos y como consecuencia lógica de jugar con un hombre más, su dominio territorial fue creciendo, y con el tiempo cumplido llegó la chance más nítida del partido. Tras un centro cruzado desde la derecha, Jonathan Cristaldo apareció solo en el segundo palo y cabeceó de pique al suelo para forzar una fenomenal intervención del siempre determinante Franco Armani.

Por contexto el 0-0 final termina siendo más positivo para River, que deberá ganar como local para avanzar a la siguiente fase. Racing termina quedándose con el sabor amargo de no haber podido marcar en un momento muy favorable, aunque al no haber recibido goles tiene la tranquilidad de saber que marcando en El Monumental tendrá serias chances de estar en cuartos de final.

 

Share.

About Author

Leave A Reply