PAULINHO, DE LA RESURRECIÓN A UNA REVOLUCIÓN

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A los 29 años, Paulinho llegó al FC Barcelona envuelto en críticas y burlas hacia su fichaje. Pero a base de esfuerzo, el brasileño se ganó un lugar.

Pitazo final, vergüenza histórica. Brasil cae ante Alemania por 7-1, y en su propio Mundial. A Paulinho le toca salir a jugar un doloroso segundo tiempo, en reemplazo de Fernandinho. Luiz Felipe Scolari lo envió directamente a una pesadilla. El por entonces mediocampista del Tottenham tuvo un par de buenas incursiones que nadie recuerda, y quedó inmerso en la goleada más emblemática que se pueda recordar en un Mundial. Un año más tarde, el volante emigró al fútbol chino y se perdió de los principales radares futbolísticos. Este prólogo, sin embargo, no retrata la actualidad de Paulinho. Más bien sugiere un momento poco auspicioso en la carrera de un jugador que terminó demostrando menos de lo que sus condiciones vaticinaban.

El factor clave de la resurrección de un Paulinho descaminado en China, es el mismo que el del renacer de la Selección de Brasil: Tite. El entrenador que lo tuvo en el Corinthians campeón de América y el mundo, confió en él para la reestructuración del Scratch, tras la paliza más resonante de toda su rica vida futbolística. Así, la Verdeamarelha inició un proceso que continúa en un nivel suntuoso de juego y con el amparo de los resultados.

Barcelona: el sistema de Valverde y la retroalimentación con Lionel Messi

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Tras la sorpresa por su incorporación desde el fútbol chino a cambio de 40 millones de euros, vino el asombro mayor: una instantánea adaptación a la filosofía y al nivel de juego del conjunto catalán.

Paulinho entendió todo tan rápido que resultó ser un sinvergüenza: mientras muchos le dan la pelota a Messi y se quedan estáticos esperando la jugada colosal del rey del balompié, el Paulista da un paso adelante, confianzudo, irrespetuoso, como si lo conociera hace años. El talento perdido de vista en China reaparece en la primera plana del fútbol mundial, ya no como actor secundario de una derrota sin atenuantes, sino para dar lugar a una sociedad fructífera en la que el astro argentino invierte en el fútbol de su compañero, y obtiene ganancias.

Y así, como si fuese amor a primera vista, Paulinho comprendió y desarrolló en minutos lo que hace años debería ser un axioma en la Selección Argentina: Messi necesita de alguien que toque y vaya a buscar la devolución. Pero además, el brasileño es uno de esos jugadores que condimentan un sistema táctico. Con sus características le añade a la receta una ruptura de monotonía y previsibilidad, transformándose en un socio inmejorable.

En la victoria por 3 a 0 ante Real Madrid, Paulinho se ubicó sobre la banda derecha conformando un claro 4-4-2. No obstante, por momentos se tomó la libertad de aparecer por el medio y pisar el área numerosas veces. ¿Qué mejor espacio que el Fútbol Club Barcelona para abandonar una posición fija y aventurarse a la constante insurrección del juego? El volante cesó de limitarse a cuidar su zona de confort como lo haría un mediocentro sin su carisma y condiciones porque su equipo ataca con 10 hombres en campo contrario hace 10 años. El esquema de Valverde se sujeta a los intérpretes, que transforman el 4-4-2 en un prejuicio.

Paulinho lleva a cabo el viejo arte de romper líneas adaptándose a un fútbol moderno y físico que toma como premisa que primero hay que neutralizar al rival y luego de ello atacar. A contramano de la tendencia dominante, como estila hacerlo el Barcelona, la tenencia se combina con la verticalidad de la mano de Ernesto Valverde. Paulinho marca, Paulinho juega, pero además, Paulinho es el factor sorpresa, tiene llegada al gol y versatilidad. Es el volante con mayor cantidad de goles en la Liga Española (8 tantos) y resultó también ser liberador para sus compañeros: siempre opción de descarga para Messi y un complemento para que Rakitic escape a viejas responsabilidades y pueda soltar su juego creativo, así como ocupar mejor el ancho del campo para que pueda aflorar la presión alta que pondera Valverde.

De esta manera, Barcelona está invicto en la Liga, tiene aspiraciones de Champions y reinventó su fútbol cuando parecía que la cresta de la ola había quedado lejos. Paulinho puede jactarse de ser parte de la transformación en la identidad de juego de este nuevo Barcelona, que no se saca su vieja costumbre de rebelarse contra la corriente mundial de este deporte.

Por: Facundo Prieto
@FacuPrieto

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El fútbol de otra manera.

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