CUESTIÓN DE ANIMARSE

0

En Brasil, Boca hizo un planteo conservador que expuso las limitaciones de Palmeiras, pero le faltó audacia para lograr el triunfo. Recién al final, cuando se puso en desventaja, entendió que debía animarse y se quedó con un 1-1 muy positivo gracias a un gol agónico de Carlos Tevez.

En la previa, parecía que iba a ser un partido de muy buen juego por la calidad de ambos planteles y porque ambos dispusieron de un 4-3-3 con más jugadores ofensivos que defensivos. Sin embargo, fue todo lo contrario. Boca, lógicamente por el rival y por el contexto, se cuidó más de lo habitual, y Palmeiras, con el paso del tiempo, además de la falta de ideas, fue sufriendo el partido tanto en lo físico como en lo anímico, con su gente demasiado impaciente ya que venían de perder la final del Campeonato Paulista ante su tradicional rival, Corinthians. Además, el encuentro fue muy cortado debido a las faltas de ambos.

Boca no intentó contrarrestar a su rival tirándose demasiado atrás, pero sí mediante el dominio del partido, cautela en las posesiones y orden defensivo. Palmeiras estuvo inconexo y apurado, lo que se agudizaba al ver que el visitante estaba bien parado y no lo podía quebrar. El equipo brasileño salía jugando bien desde abajo y adelantaba a los laterales, con Lucas Lima intentando hacerse eje, pero fueron pocas las veces en las que logró profundizar. También apostó al mano a mano de Dudu y Keno ante Leonardo Jara y Frank Fabra, pero estos extremos las pocas veces que pudieron encarar estuvieron muy solos y por eso las jugadas se terminaban diluyendo. Además, Paolo Goltz y Lisandro Magallán le ganaron casi siempre a un Miguel Borja demasiado estático en el área. Fabra fue el que más sufrió y debió hacer algunas faltas, pero el local estuvo demasiado impreciso e inquietó poco en el primer tiempo.

Con respecto a los momentos en los que Boca tuvo la pelota, se repitió bastante en pelotazos a Ramón Ábila debido a la presión que imponía Palmeiras. Alternó buenas y malas en la lucha contra los centrales, pero se le hacía difícil al equipo generar estando el nueve tan solo. Emanuel Reynoso estuvo impreciso y perdió algunas pelotas, mientras que Pablo Pérez y Edwin Cardona participaron poco. Por eso el colombiano cambió de banda e intentó tirarse más al medio, pero allí tampoco pudo influir demasiado y además sintió el retroceso. El equipo no tenía movilidad ni asociaciones, y tampoco salía rápido cuando la perdía el rival. Jara y Fabra estaban preocupados por los extremos rivales y pasaron poco al ataque, y Cristian Pavón tuvo pocas chances para encarar a los laterales. Sí hubo bastantes oportunidades para lastimar de pelota parada, pero como de costumbre, fueron mal resueltas. El primer tiempo dejó la sensación de que el partido estaba bien controlado atrás debido a la firmeza defensiva, y que tranquilamente se podía apostar a algo más que el empate por las falencias del rival.

Palmeiras se dio cuenta de que necesitaba más decisión para superar a Boca y salió a jugar el segundo tiempo con otra actitud. Tuvo un pequeño tramo en el que logró ganar las divididas y jugar en campo rival, con destellos de Lucas Lima conduciendo, centros desde los costados, remates desde afuera que pasaron cerca y la más clara del partido desperdiciada por Bruno Henrique. Pero fue un verano que duró poco: los centrales se afirmaron y el Xeneize empezó a aproximarse más y a jugar en campo contrario, mientras que al Verdão le volvieron todas las dudas, dando muestras de fragilidad defensiva que hacían pensar que, si el equipo de Guillermo se animaba, podía ganarlo. Ingresó Tevez en su vuelta al equipo (no estaba para jugar 90 minutos) por un flojo Cardona y se paró por detrás de Wanchope, en un claro 4-3-1-2.

El local ya estaba con la moral por el piso y con impotencia por no poder profundizar, pero Boca se mostraba cansado, con el mediocampo volviendo lento y sin ganas de ganarlo. Se imponía otro cambio para refrescar al equipo (Julio Buffarini) o para encarar y buscar el triunfo (Gonzalo Maroni), pero se demoró demasiado en llegar. Además, el técnico Roger Machado hizo ingresar al venezolano Alejandro Guerra (sorprendió a todos que sea suplente en un equipo tan flojo) y ahí se vieron los mejores minutos de Palmeiras, que estaba cerca y aprovechaba la apatía de su rival. Los últimos minutos encontraron al visitante demasiado atrás y para colmo salió lesionado Goltz, el mejor del partido. Dudu inquietó con algunas jugadas individuales y a los 89, Jara tuvo una pifia increíble, Guerra demostró su categoría y Keno puso el 1-0 ganándoles a Fabra y a Magallán.

Recién ahí, sin otra alternativa, el visitante puso toda la carne al asador buscándolo con envíos largos y centros en los pocos minutos que quedaban, y Palmeiras se replegó. Carlos Antonio falló en un pase de Fabra a Pavón en la izquierda, quien en el primer desborde claro que tuvo, no se puso nervioso y centró para Tevez, que empató el partido. En los pocos minutos en los que el equipo aceleró, Boca evidenció la endeblez del rival.

El punto es muy bueno para afirmarse en el grupo y será mejor aún si se logra vencer a Palmeiras en La Bombonera, para pelearle el primer puesto. LSe rescata el orden defensivo, la personalidad y el planteo pensando en el rival, algo que se le había cuestionado a este equipo y cuerpo técnico en los cruces eliminatorios. Sin embargo, este partido deja como lección, al igual que ante Alianza Lima, que a veces no hay que respetar tanto al adversario durante los 90 minutos y que es necesario cambiar de estrategia durante en el desarrollo del encuentro. La idea desde el comienzo fue lógica por la jerarquía del equipo brasileño, pero en determinados momentos faltó lectura para entender el contexto y darse cuenta de que era más posible ganarlo que perderlo. Por eso, el equipo casi se queda sin nada. Además, el circuito creativo de Boca volvió a estar bajo, con pocos aportes de los tres hombres que tenían esa función. Igualmente, la noche terminó dejando más sensaciones positivas que negativas.

Share.

About Author

Leave A Reply