El bajo semestre de Newell's

NEWELL’S: SEMESTRE IRREGULAR, FUTURO EN MENTE

Sin dudas, la campaña de Newell’s este semestre no fue buena. Quedó relegado en el Torneo Final (siendo este el primer torneo que no pelea desde 2012), cayó derrotado en el clásico rosarino como local, se despidió en fase de grupos de la Copa Libertadores y sufrió la ida de Alfredo Berti de la dirección técnica post-eliminación copera. Por ende, Ricardo Lunari y Mario Fullana tomaron (de manera interina) el timón del plantel. Ambos hicieron lo que pudieron y finalizaron el certamen con 3 victorias, 2 derrotas y 2 empates. Estos dos hombres, surgidos del seno de la cantera leprosa, tuvieron que lidiar con un plantel en su mayoría lesionado, mal anímicamente y con la mochila en la espalda de no haber podido lograr ningún objetivo propuesto. A continuación, los porqués del fracaso del rojinegro y el balance del mismo, y lo que se le viene en el futuro.
LOS PORQUÉS:
 
El poco peso ofensivo.  A fines de 2013, el campeonato perdido de manera increíble pusieron en tela de juicio la calidad del plantel y de Berti. Newell’s terminó con mucha posesión y poca explosión. En el horizonte se asomaba un período de doble competencia en donde el rojinegro, al no tener un técnico de la jerarquía de Martino, tendría que encararlo con un plantel con variantes y recambio potable. El mercado de pases había abierto y todos incorporaban menos la lepra. Alfredo y su cuerpo técnico se cansaron de decir que hacía falta un delantero y un volante interno, puesto que tras las ventas de Pablo Pérez y Rinaldo Cruzado, había varias vacantes en ese puesto. Llegaron Alexis Castro (volante interno proveniente de Godoy Crúz) y Éver Banega, integrante de la Selección Argentina que había sido relegado por Juan Antonio Pizzi en el Valencia. Éste último generó algarabía entre los hinchas, que sentían que seguir sumando experiencia en la fase constructiva del juego (Bernardi, Maxi y Banega) le otorgarían más dinámica en el circuito. En un período de transferencias cerrado para el club del Parque, Newell’s salía »ganando», puesto que desde una vista previa Castro era más que Cruzado y Banega más que Pérez. Sin embargo, la lesión del juvenil Juan Ignacio Vieyra (rotura de tendón de aquiles) días después del cierre del libro de pases puso en duda nuevamente la eficacia de las incorporaciones. Newell’s no había incorporado delanteros, y en el semestre anterior justamente al equipo le faltó gol. Finalmente, Berti y los suyos encararían ambos campeonatos con Victor Figueroa (fue lo mejorcito en el Torneo Inicial), Maxi Rodríguez (la carta más fuerte de gol) David Trezeguet (experimentado, pero con poca dinámica en el circuito debido a su físico), Fabián Muñóz (canterano que en el Torneo Inicial había marrado muchos goles y funcionado a cuentagotas), Ezequiel Ponce (un chiquilín de 16 años que ya había debutado, proveniente de la quinta division y sin escalas), Eugenio Isnaldo (extremo izquierdo de 20 años que había debutado con Martino) y Martín Tonso (se perdería los primeros partidos producto de la recuperación de su lesión). Muchos jóvenes y poca experiencia para un equipo que no tenía por su estilo de juego, necesitaba características en el área que ninguno de sus players cumplía. Comenzaba el trajín de jugar cada tres días y eso requería variantes, las cuales parecían no haber sido cubiertas por la CD. Finalmente, las lesiones de Figueroa y Maxi, el mal semestre de Tonso y Muñoz, el poco rodaje que recibió Trezeguet y la corta edad de Ponce e Isnaldo fueron las causas del fracaso en este aspecto: El peso ofensivo.

Las lesiones. Sumado al corto plantel, éste Newell’s combinó jugadores que superaron la barrera de los 30 (Bernardi, Mateo, Maxi, Heinze y Manso) con jugadores muy jóvenes, que están dando sus primeros pasos en la primera (Ortíz, Torres, Marcos Pérez, Isnaldo, Ponce y Beloso), alterando así el equilibrio generacional que un equipo debe tener para afrontar varios torneos. Es cierto que en 2013 la situación fue parecida, pero en aquella situación, los rosarinos contaron con un cuerpo técnico excepcional, encabezado por Gerardo Martino, que siempre encontraron soluciones a los más inmediatos problemas.Dentro de las lesiones que puede sufrir un jugador es necesario hacer una diferenciación, ya que, algunos cuadros pueden ser más »evitables» que otros. Aquellas dolencias que afectan directamente los músculos, como los desgarros, las sobrecargas y las distensiones, son consecuencia del cansancio, mientras que las fracturas se dan por situaciones fortuitas y poco tienen que ver con el calendario. Un término medio entre estos dos cuadros son los esguinces que según la circunstancia dependen de la suerte o bien del desgaste de los futbolistas. No obstante, el karma de las lesiones comenzaron con un pibe: Juan Ignacio Vieyra (quien había tenido partidos interesantes en el semestre anterior), sufrió la rotura de su tendón de aquiles al amanecer del campeonato. Luego, llegaron las lesiones de Diego Mateo, Maxi Rodríguez y Fabián Muñóz (distensiones); Guillermo Ortíz, Marcos Cáceres y Cristian Díaz (esguince de rodilla); Enzo Beloso (esguince de tobillo) y Gabriel Heinze (dos desgarros). Posteriormente, se resintió Maxi Rodríguez y se fracturó el quinto metatarsiano Diego Mateo; Marcos Cáceres y Éver Banega sufrieron una contractura. El período de lesiones la cerró Milton Casco con una sobrecarga. Fueron muchas, y varios jugadores las recibieron por partida doble. Detrás de ello, está el profe Hernán Puerta, preparador físico del equipo. Las lesiones en el Torneo Inicial tuvieron un motivo lógico: El no haber hecho pretemporada por las semifinales ante Mineiro y el semestre agotador. Sin embargo, en este Torneo Final, el equipo estuvo averiado y las dolencias fueron de todo tipo: Desde fracturas a desgarros, pasando por molestias y sobrecargas. Sin dudas, Puerta fue el gran responsable en este aspecto.

La inexperiencia en el banco. Alfredo Berti, ex-jugador e hincha recalcitrante del club, fue el encargado de seguir la línea de juego implementada por Martino cuando el Tata se fue en 2013. El Loco Berti tenía como única experiencia previa haber dirigido a la reserva entre 2012 y 2013 y como antecedente en contra aparecían sus 10 partidos sin victorias al mando de la categoría preliminar. Su ciclo en el equipo comenzó de la mejor forma: Las primeras 11 fechas del Torneo Inicial arrojaron 8 victorias, 2 empates y una derrota. Sin embargo, los cuestionamientos surgieron tras la derrota en el clásico ante Central, puesto que después de allí el equipo cosecharía 5 empates y 3 derrotas, cerrando el certamen sin ganar desde la undécima ante River. En este semestre, Newell’s inició el 2014 como terminó el 2013: confundido. Empate con Boca, derrota copera frente a Atlético Nacional, derrota contundente frente a Gimnasia y empate ante Belgrano. La escuadra se recuperaría con las victorias ante Atlético Rafaela (4-1), Nacional de Uruguay en la Libertadores (4-0) y Vélez (4-1), intercalando un empate ante Estudiantes. Parecía que el rojinegro volvía a ser, sin embargo, la irregularidad se instalaría para siempre en el trayecto de los del Parque Independencia. Empate valioso en Brasil ante Gremio, empate amargo de local ante el mismo rival y una victoria en Montevideo ponían a la lepra con un paso en los Octavos. Sin embargo, en la competencia doméstica no se terminaba de acomodar: Derrotas, empates y triunfos dejaban a la lepra muy lejos del lote de los de arriba. Más tarde, llegó la semana fatídica: Había que enfrentar a Central y Atlético Nacional en 4 días. Las lesiones estaban a flor de piel y esos dos partidos serían bisagra. Los dirigidos por Berti caerían derrotados en ambos encuentros y perderían finalmente el semestre y los objetivos propuestos. Ambos tropezones serían caída para el Loco, quien dejaría el cargo aquella fría noche de Jueves, después del 1-3 de local ante el verdolaga. Las cuestiones que no cerraron de Alfredo fueron las siguientes: Mal planteo de los partidos, errores en los cambios, falta de impacto anímico en la cabeza de los jugadores y la carencia de un »Plan B». Todos los rivales enfrentaban a Newell’s con la misma estrategia: presión sobre los laterales, hombre a hombre en la mitad de cancha, en el fondo una línea de 4 hombres bien parada y chau circuito. Con muy poco, a sus contrincantes les alcanzó para llevarse puntos, y dejar sin nada al elenco rosarino. Berti fue un factor determinante y tanto él como los jugadores lo saben.  A pesar de todo, queda la sensación de que al Loco la dirigencia lo dejó solo. Lo bancó en los micrófonos pero no en los hechos. La falta de soluciones en cuanto a refuerzos y sus derivados provocó también el trabajo forzado de su cuerpo técnico. Porque en todo fracaso, no existe un sólo culpable. La CD no ayudó a Berti, Berti no entendió a la CD. No se sabe cuál de los dos perdió más. No obstante, el pueblo rojinegro nunca olvidará a Berti ni a su inconfundible amor por esta camiseta.

La defensa. Tras la ida de Vergini en 2013, Victor López tomó la posta en el once titular. El ex-Banfield y Arsenal redondeó un buen Torneo Inicial siendo uno de los puntos más altos. Este año, las cosas no le salieron del todo bien. Junto con Heinze, ambos se lesionaron e intercalaron actuaciones buenas y malas. El pibe Ortíz fue por lejos uno de los peores del campeonato. Pecó de inexperto y las lesiones de López, Mateo y Heinze le costaron la parada. Los errores defensivos este año fueron muy groseros, como en los partidos contra Arsenal o Atlético Nacional, la lentitud, el desorden en el retroceso y la pasividad fueron figurita repetida en la zaga. El equipo recibió muchos goles y la mayoría fueron evitables. Distracciones, errores mano a mano y en la salida, una constante de la escuadra dirigida por Berti primero y por Lunari después. Además, los errores no son sólo en la parte defensiva, sino que son una cadena de errores globales. En un equipo que le cuesta entrar y penetrar el área, es lógico que, en ese empeño por convertir, se desalinee atrás y le marquen goles. Goles como los de Niell en el clásico o Cárdenas frente a Atlético Nacional tuvieron un denominador común: el retroceso. El equipo al no asentarse en la mitad de cancha sufrió descompensaciones que fueron determinantes. El técnico que asuma deberá trabajar en serio con la zaga, puesto que hay fallas defensivas que la lepra no puede volver a cometer, y que Heinze ya no estará.
Los refuerzos y los marginados. Banega, la gran figura que llegaba desde Europa, nunca logró adaptarse y aprovechar el rico circuito futbolístico rojinegro en su plenitud. Pasar del viejo continente a América es duro, se sabe, y a Ever, al igual que a Maxi en su momento, le pesó sin dudas ese »tiempo de adaptación» que requiere pasar de un fútbol rápido y suelto, a uno más bien físico y lento. El agravante fue que Banega llegó a préstamo y deberá volver a Valencia. Sin embargo, la gente está agradecida por el gesto del ex-Boca hacia el club que es hincha. Por el contrario, Alexis Castro llegó como volante interno pero terminó jugando, por cuestiones tácticas, de extremo, acompañando a los delanteros. El mediocampista creativo con pasado en Rafaela fue de menor a mayor, y terminó siendo de lo más aceptable del semestre, marcando goles y teniendo partidos interesantes. Sin dudas, fue una buena incorporación.

En contrapartida, el gran marginado fue Damián Alejandro Manso, aquel chiquilín que volvía locos a todos a principios del siglo XXI, y que se llevó sus gambetas por el mundo, disputó apenas 3 partidos en los cuales ingresó desde el banco. El campeón de América con Liga de Quito tuvo casi nada de rodaje y nunca fue clara la relación de los dirigentes para con el. Manso retornó a mediados de 2013 para volver a vestir la rojinegra y sentir el fervor del público. Sin embargo, nunca fue tenido en cuenta por Alfredo Berti. El ex-entrenador lo hizo ingresar desde el banco en tres partidos: Belgrano y Rosario Central (Torneo Inicial) y Olimpo (Torneo Final). Cabe destacar que el eje de la cuestión recae netamente sobre la dirigencia y el cuerpo técnico, puesto que las lesiones de Maxi, Figueroa y Tonso nunca le abrieron al menos una oportunidad en el 11 inicial, poniendo en tela de juicio a la comisión. ¿Si el técnico no lo tuvo en cuenta, para qué lo trajeron? Rezongan los hinchas. Manso tuvo un rendimiento muy bueno en la reserva, anotando goles y colaborando con varias asistencias. Los hinchas, lamentablemente, no podrán disfrutar del 10 en el próximo torneo, puesto que el jugador se marchará en busca de minutos.

LOS PLANES PARA EL FUTURO:

Tras la ida de Berti del banco rojinegro, la dirigencia rosarina está abocada (o al menos eso creemos) en buscar el próximo técnico. Primero sonó Eduardo Berizzo, hombre de la casa que se destacó en O’Higgins de Chile. El Toto, ferviente seguidor de los procesos a largo plazo, descartó a la lepra por el momento que vive el fútbol argentino. Luego, hubo sondeos por el tan buscado Ricardo Gareca, quien mostró interés en Newell’s. Sin embargo, las negociaciones no prosperaron, puesto que el Tigre firmó con Palmeiras. Luego, Diego Cocca, conductor del sorprendente Defensa y Justicia, picó en punta para ser el nuevo técnico, puesto que su bajo perfil y su estilo de juego bien marcado podían ser determinantes para el equipo. No obstante, la dirigencia rojinegra no logró cerrar el asunto y el ex-Godoy Crúz terminó siendo técnico de Racing. La danza de nombres concluye con los que corren desde atrás: Américo Gallego, Guillermo Hoyos, Gustavo Raggio, entre otros. Veremos que le depara este mercado de pases al rojinegro, que deberá trabajar a conciencia y con claridad, sabiendo que arrancará la temporada primero en los promedios, pero que no se podrá dar el lujo de dejar cosas importantes en el camino.

»Yo sé que vendrán buenos tiempos, en los que vamos a salir campeón» Corean los hinchas. Newell’s tiene todo para levantarse del tropezón. A mirar para adelante.