NOCHES QUE NO

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Ariel Holan optó por estrenarse en la Superliga 2018/19 con el once que en teoría, jugaría ante Santos por Copa Libertadores. Esto implicó una dupla central nueva, conformada por Guillermo Burdisso y Gastón Silva. El resto del plantel generaba expectativa por tratarse de los futbolistas titulares. Y aquellas parecían justificarse cuando en el arranque del encuentro, Independiente se adelantó en el marcador con un contraataque perfecto. No obstante, aquella ventaja pareció relajar al equipo, que estuvo lejos de sus mejores noches, no fue capaz de controlar el encuentro y vio como Newell’s Old Boys se reponía rápido, con temperamento y fútbol. Braian Rivero y Hernán Bernardello se adueñaron del círculo central; Víctor Figueroa, de la pelota. Joel Amoroso, Héctor Fértoli y Luis Leal mostraron el suficiente acierto como para no sólo alcanzar el empate, sino también transmitir sensación de peligro constante. La dupla central visitante no hizo pie en ningún momento, y de seguro fue la preocupación más grandes que se llevó Holan de cara al duelo copero del martes, donde no podrá contar con Alan Franco y Nicolás Figal.

Por las disposiciones tácticas, el trámite se inclinaba hacia uno u otro lado según el resultado de duelos individuales. Los dos extremos locales impedían a Independiente construir desde los laterales; Figueroa jugaba muy cerca del pivote Francisco Silva, mientras que los dos centrocampistas encimaban a Fernando Gaibor y Pablo Hernández. Sólo este último logró imponerse y aportar pasajes de claridad; por lo demás, se dependía de que Martín Benítez y Maximiliano Meza bajaran demasiado para entrar en contacto. Pero no tener la pelota era sólo el primer problema: la última línea se vio exigida de forma constante y eso también marcó el estado anímico de ambos equipos. Por eso el fortuito segundo gol convertido por Emmanuel Gigliotti se prestaba como una oportunidad de lujo para hacer sentir el golpe a Newell’s, desconectarlo, quitarle la pelota y alerjalo de Martín Campaña.

No obstante, hay noches en que las cosas no salen. Independiente nunca pudo dominar ni salir de contraataque para aprovechar espacios. Gaibor estuvo errático, el chileno Silva, superado y siempre obligado a pasar más tiempo en fase defensiva; la salida de Benítez por lesión también restó calidad al posible ataque posional, ya que Ezequiel Cerutti es un extremo más eléctrico y preparado para explotar espacios en lugar de relacionarse con la pelota en corto. Para peor, la defensa del área nunca dejó de ser un drama y así se demostró en el 2-2 sellado por Fabricio Fontanini.

Sólo tras la expulsión de Joel Amoroso, Independiente fue capaz de adueñarse de la pelota y alejar el peligro de su arco, pero aún así, no estuvo fino para hilvanar buenas jugadas colectivas y dar con la profundidad deseada. Sólo Gigliotti se mostró capaz de predominar en los duelos individuales, mientras que Meza y Hernández se apagaron con el paso de los minutos. Por eso resultado, rendimiento y reemplazados por lesión, dejaron una sensación de intraquilidad en la previa al duelo ante Santos, pero será conveniente pensar el empate como a una de esas noches en las que, simplemente, las cosas no salen. O en todo caso, preferible ver la alarma encendida hoy y no el martes, para trabajar en cómo apagarla.

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1994. Si no rueda una pelota me siento incompleto. Cuando sea grande diré que vi jugar a Messi. Disfruto de leer y escribir.

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