UN PUNTO Y VARIAS PREGUNTAS

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El debut oficial de Gustavo Alfaro generaba muchas expectativas para ver cuál es su plan con este Boca. Amoldarse a un plantel repleto de delanteros para un entrenador pragmático no es lo más sencillo. Las primeras certezas en el once inicial fueron la posición de Cristian Pavón como volante derecho, símil Ignacio Pussetto y Carlos Auzqui en su Huracán, con algunos destellos del que fue antes del Mundial, y la inclusión de Iván Marcone junto a Wilmar Barrios en un doble cinco a priori, poco complementario.

Por otro lado, con la vuelta de Maxi Rodríguez a la “Lepra” tras su paso por Peñarol, Newells mostró ciertos lineamientos similares la época de Gerardo Martino: un doble cinco de juego muy interesante con Rivero y Cacciabue, de gran partido ambos, y el trio Formica-Figueroa-Maxi para generar juego apareciendo por cualquier sector del campo, algo que complicó mucho a Boca en el espacio entre los defensores y el doble cinco.

En el inicio, Boca intentó dominar el juego. Alfaro buscó transpolar -salvando las distancias- el modelo diseñado por Sarri en el Chelsea, utilizando a Kanté de interior derecho para presionar alto y a Jorginho encargado de generar la salida del fondo con pelota limpia. Marcone cumplió con creces en su función en la salida de la pelota desde el fondo, mientras Barrios, a un costado, nunca logró hacer pie en el campo. Fue así que con el colombiano perdido en la cancha, y sumado a un fallido intento de corte del debutante Junior Alonso, llegó el gol de Maxi Rodríguez fusilando a un vencido Esteban Andrada.

Con este mediocampo desbalanceado que colocó Alfaro, el conjunto de Héctor Bidoglio logró monopolizar la pelota casi sin oposición; con un gran Braian Rivero y un muy buen rendimiento de Mauro Formica, la Lepra generó varias llegadas. No obstante, en el complemento el entrenador de Boca envió a la cancha a dos jugadores que parecen tener cosas que decir: Jorman Campuzano y Mauro Zarate. Con el ex Atlético Nacional, Marcone fue amo y señor del centro del campo. La complementariedad del ex Lanús y Campuzano es más idónea que con Barrios; por su parte, el ingreso de Zarate propició un desequilibrio que con Reynoso no existió. La “Lepra” se fue quedando en el terreno y le cedió la iniciativa a Boca, que con sus limitaciones a cuesta fue arreando a Newells hacia el arco de Aguerre.

Newell's 1-1 Boca 2019.

Alfaro no cambió el dibujo táctico, pero sí las características. Con Campuzano, Zárate y Benedetto retrasado, Boca se acercó entre sí a través de la pelota.

Con el ingreso de Ramón Abila por Carlos Tevez, Boca obligó a los centrales de Newells a tomarlos mano a mano, y abrió mucho el terreno a los costados. Bidoglio decidió no colocar un tercer central o hacer retroceder a uno de los cinco, y fue ahí donde aprovechó Boca un buen centro de Zarate tras una gran jugada individual y un zurdazo de Benedetto. Pero a pesar del empate, Alfaro tendrá mucha tarea en la semana de cara al jueves contra San Martin en San Juan, y tarde o temprano, habrá decisiones fuertes que tomar: ¿Mantener a Tevez con este rendimiento de Zarate? ¿Es Barrios el complemento ideal de Marcone? ¿O deberá pensar en Nandez y Campuzano?

Por: Diego Salgado

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El fútbol de otra manera.

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