ARGUMENTOS PARA SOÑAR

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A falta de 12 fechas para la finalización de la Serie A 2017/18, Napoli sigue como único líder y no cede ante la presión de Juventus. ¿Podrán los de Maurizio Sarri aguantar hasta el final y conseguir el Scudetto tras 28 años? Los argumentos para lograrlo, los tiene.

Desde hace ya algunas temporadas, Napoli es uno de los equipos más entretenidos del fútbol europeo. Su estilo ofensivo y de fútbol combinativo ha dado grandes muestras de juego. Sin embargo, esto no ha alcanzado para soportar el liderato hasta el final ante un gigante como Juventus, que posee mayores figuras y año tras año colecciona a los mejores jugadores de la temporada italiana. El conjunto napolitano fue víctima de esta política tras soportar la partida de Gonzalo Higuaín hacia la Vecchia Signora, pero aún así, el equipo en el que Diego Armando Maradona mostró su mejor fútbol no baja los brazos. Ante cualquier tipo de dificultad, refuerza su apuesta futbolística. Maurizio Sarri ha sido un soplo de aire fresco; el cuidado de las formas y el no abandonar sus convicciones ha llevado a Napoli a luchar año tras año por el Scudetto. En esta temporada, la película se repite: líderes, perseguidos de cerca por Juventus.

El proyecto de Sarri, más allá de no conseguir el título, es quizá el más interesante de Italia. Otros clubes grandes como AC Milan e Inter de Milán, darían mucho por ver en la cancha a un equipo que semana tras semana puede plantarse en la cancha desde el protagonismo. Incluso a nivel europeo, la continuidad del Napoli no es fácil encontrarse en equipos que no logran el título liguero. Sin embargo, la institución ha sufrido recientes golpes al ver las eliminaciones en fase de grupos de Champions League y también en la primera ronda de playoffs de Europa League, en manos del RB Leipzig. No obstante, y a pesar de que la moral pueda sentirse tocada por las grandes aspiraciones que se deducían de su fútbol, Napoli puede sacar ventaja de aquellas caídas, ya que podrá abocarse de lleno a mantener en liderato en Serie A. En temporadas anteriores, la doble o triple competencia ha atentado contra aquel objetivo, ya que Sarri no cuenta con un plantel numeroso. Incluso este es quizá un déficit del entrenador: no haber logrado potenciar jugadores de recambio para el once inicial que puedan introducirse sin que la estructura lo sienta.

A partir de un estilo combinativo y ofensivo, los napolitanos consiguen brindar grandes funciones. Sarri parte de un 4-3-3 para llevar adelante su idea. El once inicial sale de memoria: Reina; Hysaj, Albiol, Koulibaly, Mário Rui; Allan, Jorginho, Hamsik; Callejón, Mertens e Insigne. Las triangulaciones en banda, el poder goleador del capitán e interior Marek Hamsik, y el tridente tan resolutivo, como veloz y goleador, siempre fueron puntos fuertes del Napoli. Pero además, en esta temporada se ha confirmado como uno de los equipos que mejor saca la pelota desde el fondo. Esto es posible al tener un central de grandes cualidades como el senegalés Kalidou Koulibaly, quien es capaz de romper líneas con sus conducciones o en su defecto, atrae rivales para poder generar el hombre libre.

Napoli es el equipo de la Serie A con mejor promedio de posesión: 59,8% por partido.

En la mitad de la cancha, Allan se ha erigido como otra gran figura. El brasileño ha dado pasos hacia adelante en su rendimiento; es capaz de marcar la diferencia al ganar espacios tanto interiores como exteriores, pero también fundamental a la hora de efectuar presión tras pérdida en campo rival. Porque sin duda, otro de los factores que hacen del Napoli un gran equipo es su paciencia para mover la pelota, agruparse alrededor de ella y quedar bien posicionados de cara a la recuperación. No obstante, cuando esa presión tras pérdida falla, el retroceso se vuelve difícil. Koulibaly es un central con condiciones para correr hacia atrás, pero no así su compañero de zaga, Raúl Albiol. Incluso ya en defensa posicional, Napoli no se caracteriza por ser brindar grandes garantías. Se trata de un equipo que no está diseñado para jugar cerca de su propia área, sino que destaca por la cantidad de variantes para llegar hasta el arco rival.

En los últimos metros de la cancha es donde Napoli maravilla. Las asociaciones que unos metros más atrás se daban con paciencia y control, se vuelven verticales e indescifrables a medida que ganan altura en la cancha. Lorenzo Insigne aporta gambeta y el triángulo que conforma junto a Hamsik y el lateral Mario Rui es fundamental en la ofensiva del equipo, tal es así que ese es el sector favorito de Napoli: un 45% de sus posesiones son por aquella banda, mientras que el centro (26%) es más pensado como zona de finalización y la banda derecha (29%) como desborde o para recibir cambios de orientación; el balón cruzado de Insigne a Callejón es una de las armas más utilizadas; cuanto más corta es la distancia entre ambos, más fuerza cobra. Si el italiano puede controlar en el pico del área, el pase bombeado para la llegada del ex Real Marid resulta mortal. Por su parte, Dries Mertens se confirma semana a semana como uno de los centrodelanteros más en forma de Europa. El belga juega de «Falso nueve», saliendo constantemente del área; martilla a la defensa rival con constantes apoyos hacia los costados y con los interiores. Somete a los defensores a un ritmo elevado y lejos de sus zonas de confort: el área.

Al Napoli le sobran argumentos para quedarse con el Scudetto. Depende de sí mismo. Deberá mantenerse fuerte desde lo psicológico para poder ejecutar los conceptos que hoy lo sitúan en lo más alto de la tabla, y resistir ante la persecución de Juventus. Para esto, es clave mantener el control de los partidos y mejorar en cuanto a posibles contraataques, ya que encontrarse en desventaja puede despertar viejos temores que perjudican la toma de decisiones. En lo futbolístico, las dudas ya están despejadas.

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1994. Si no rueda una pelota me siento incompleto. Cuando sea grande diré que vi jugar a Messi. Disfruto de leer y escribir.

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