Rosario Central Diego Cocca

LUZ VERDE PARA CENTRAL Y COCCA

No fueron semanas fáciles en Arroyito. Después de nueve fechas sin sonreír, una inestabilidad futbolística creciente y un ultimátum autoinflingido por el entrenador Diego Cocca, Rosario Central pudo enderezar el rumbo en la Superliga con dos triunfos seguidos que renovaron los aires y elevaron la confianza del plantel auriazul de cara al cierre de 2019.

Tras la caída sin atenuantes en La Plata ante Estudiantes del pasado 29 de octubre, el ex-entrenador de Racing afirmó daría un paso al costado en caso de no obtener una victoria en la fecha siguiente frente a Godoy Cruz de Mendoza. Tras batir al “Tomba” por un contundente 5-2, la curva ascendente tomó vuelo luego de llevarse los tres puntos ante River como visitante (luego de 22 años sin conquistas en ese reducto), por la mínima y gracias a un solitario gol de Lucas Gamba.

Ahora bien, para entender esta irregularidad que mostró el elenco rosarino es fundamental entender el contexto y lo propuesto. De la mano de Cocca, el Canalla es un equipo que pondera el orden táctico, que ataca desdoblando las bandas y que se siente muy cómodo en situaciones de transiciones más que en ejercer dominio posicional. Esta tesitura es sostenible ya que cuenta con futbolistas como Ciro Rius, Diego Zabala y el propio Lucas Gamba, muy veloces y explosivos para trabajar espacios amplios. También es importante Fabian Rinaudo, un volante central que aporta el equilibrio justo en la medular y cuenta con gran capacidad para anticipar y ganar duelos. Otros futbolistas que suman son Emanuel Brítez, quien se afianzó como lateral izquierdo en este curso y ha sido uno de los más regulares; y Claudio Riaño, el centrodelantero de preferencia para el entrenador por cómo trabaja para el equipo pivoteando, obligando en el juego aéreo y generando espacios para sus compañeros.

Cocca pondera el orden, los ataques por banda y prefiere transiciones por sobre dominio posicional.

Otra de las aptitudes de este Central es que sus jugadores le imprimen mucha intensidad física a cada partido y esa cualidad le ha permitido mantenerse competitivo, incluso en actuaciones flojas futbolísticamente. Bajo estos preceptos, no es casual que las mejores actuaciones del equipo auriazul se hayan visto frente a rivales que le propusieron un ida y vuelta y a un ritmo alto. Los ejemplos más claros son los duelos ante los grandes: en la tercera fecha frente a San Lorenzo comenzó ganando rápidamente y tras un ritmo frenético, culminaron 2-2. Ante Racing Club, los de Cocca fueron amplios dominadores del trámite pero sufrieron la falta de efectividad ante un rival que facturó en la única jugada nítida que tuvo, lo que derivó en un 1-1 con sabor a poco. 

Y en la última jornada, ante el River de Marcelo Gallardo el libreto apuntó a una receta pragmática pero no por eso menos eficiente: un repliegue bajo, con muchos jugadores por detrás de la línea de la pelota y un trivote en la mitad de cancha para impedir el funcionamiento de los circuitos interiores del elenco Millonario. El modelo funcionó. River nunca estuvo cómodo con el desarrollo, y un gran partido de los centrales Miguel Barbieri y Diego Novaretti ayudó a sostener la ventaja que Gamba rubricó al inicio del complemento.

A partir de estas últimas dos victorias, Diego Cocca parece haber tomado el aire necesario para torcer de manera definitiva el rumbo incierto que Central experimentó al inicio de campeonato. La necesidad que impera en el club está ligada a escaparle a la zona roja de la tabla de los promedios, y haber dejado atrás una racha negativa es un buen primer paso. Futbolísticamente, el Canalla se siente cómodo con espacios y en partidos donde tiene metros para correr. Quedará como desafío para esta última parte del año y lo que viene, la chance de agregar variantes de mitad de cancha hacia adelante para que el rendimiento no baje cuando se enfrenta a rivales de características opuestas a las que el equipo pretende.