EL NUEVO MEDIOCAMPO DE URUGUAY

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En los últimos años, Uruguay ha forjado un estilo de juego muy puntual que le ha permitido competir muy bien año tras año. Los de Oscar Washington Tabárez figuran en el imaginario colectivo como un equipo aguerrido de  mucha batalla en el mediocampo, que no da ninguna pelota por perdida y ante equipos superiores, apuesta al repliegue. Nombres como Egidio Arévalo Ríos, Diego Pérez, Álvaro González, Sebastián Eguren y Walter Gargano representan aquella propuesta que si bien incluyó matices, fue la principal para ubicarse en el cuarto puesto de Sudáfrica 2010 y obtener el título en la Copa América 2011. No obstante, en los últimos años, surgió una nueva camada de volantes que obligaron a Tabárez -dirigirá su cuarto Mundial con 71 años- a adaptarse a las circunstancias y cambiar la manera de jugar: Rodrigo Bentancur, Matías Vecino, Giorgian de Arrascaeta, Federico Valverde -quien sorprendentemente quedó afuera de la lista- y Lucas Torreira, son jugadores de mucha más técnica y le han dado una nueva fisonomía a la Celeste. Quizás Nahitán Nández es el único joven que aún conserva el viejo paradigma de la “garra charrúa”. Con este recambio, que el técnico conocía de las juveniles e introdujo de a poco, el equipo completó unas buenas Eliminatorias para clasificar sin problemas a Rusia, en segundo lugar detrás de Brasil.

En principio, el esquema del Maestro seguirá siendo un 4-4-2, pero con distintas características. El doble cinco está conformado por Vecino, un jugador tiempista y de mucho despliegue pero que también tiene buena salida y remate desde afuera, y Bentancur, mediocampista mixto con más pase que marca. Por derecha el titular es Nández, quien también tiene mucha dinámica, recuperación y llegada al área contraria. En la otra banda, aparece uno de la vieja camada: Cristian “Cebolla” Rodríguez, quien cuenta con mucha técnica pero deja algunas dudas de cara a realizar el ida y vuelta, ya que tiene 32 años y en Peñarol juega por el centro con más libertades. El ex Atlético Madrid no se puede relajar porque de Arrascaeta, un enganche con menos marca, puede ser otra opción más que interesante.

Por todo esto, se espera que el equipo sea más creativo, menos vertical y con mejor manejo de pelota que en los últimos tiempos. Sin embargo, todavía perduran algunos componentes anteriores y la esencia del equipo no cambió tanto, especialmente cuando no tiene la posesión. La idea será no depender tanto de Suárez como sucedió en Brasil 2014: con el hoy delantero del Barcelona en cancha, Uruguay venció a Italia e Inglaterra, pero sin él, hubo derrotas ante Costa Rica y Colombia. Tampoco hubo buenos resultados en la Copa América 2015 y la Copa América Centenario 2016, cuando el salteño no pudo jugar por una sanción.

Uruguay tiene en la defensa jerarquía y garantía de alto rendimiento, con Diego Godín y José María Giménez por delante del histórico Fernando Muslera. El polifuncional Martín Cáceres –“el Suárez de la defensa”, según Tabárez-, Guillermo Varela o Maximiliano Pereira completaran el fondo. Lo mismo en la delantera, con una de las mejores duplas del mundo: Luis Suárez y Edinson Cavani. Por eso, el éxito dependerá de cómo se adapte la juventud del mediocampo. El grupo A, que comparte con el anfitrión Rusia, el Egipto de Mohamed Salah y Héctor Cúper, y la Arabia Saudita de Juan Antonio Pizzi, no parece muy exigente, pero en octavos de final es probable que deba enfrentar a rivales de gran nivel como España o Portugal. Allí se verá si esta nueva camada, que en su mayoría actúa en Europa, ya está lista para dar que hablar en un Mundial.

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