EL MOMENTO DE LUIS SUÁREZ

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De la mano de Ernesto Valverde, Barcelona se ha reencontrado con la dinámica ganadora. A pesar de no brillar como antaño, el equipo gana. Convierte. La decisión del entrenador ha sido ubicar a Messi más cerca de la zona de remate. ¿Pero cómo afecta esto a Luis Suárez?

Desde que comenzó la temporada ha quedado clara la intención de Valverde: Messi debe jugar cerca del área. Debe convertir cada partido. Para eso, era necesario desligarlo de otras funciones. Las posesiones ya no pasan todas por su zurda. Messi no debe retrasarse todo el tiempo para conectar con sus compañeros. Lo hace a veces, y lo seguirá haciendo, porque está en su naturaleza. Pero Valverde lo quiere cerca del área; pretende que sea el rematador del equipo.

Hasta la temporada pasada esa era la función de Luis Suárez. Ahora, el nuevo sistema le pide nuevas funciones. Si el mediocampo está conformado por tres volantes, el uruguayo debe partir como un atacante más de banda, que cierre posición para dar lugar al lateral, pero siempre teniendo como referencia la ubicación o la posible llegada de Messi como centrodelantero; el argentino ya no parte siempre desde la derecha. A fin de temporada pasada jugó casi como «enganche», pero siempre por detrás de Suárez. Ahora esas líneas no son fijas y es el charrúa el que por muchos momentos está a espaldas de Messi.

Si el esquema es de cuatro volantes, Suárez y Messi cierran aún más sus posiciones para empujar a los zagueros rivales, y ahí sí, las alturas tienden a ser las comunes: Suárez centrodelantero, Messi unos metros más retrasado. Pero aún así, el objetivo sigue siendo el mismo: que el argentino remate al arco, por lo que el uruguayo debe estar siempre activo en los desmarques, la apertura de espacios, el famoso «arrastre de marcas». Es decir, las distancias que recorre son más extensas, los movimientos, más largos. Y el desgaste, por supuesto, mucho mayor. Antes Suárez se prestaba a definir, a lo sumo, tras una lucha con los zagueros. Ahora llega a momento de remate con tareas anteriores. Incluso al momento de replegar, debe colaborar en el armado del bloque, cosa que antes, con Messi en una banda, resultaba un posible sector de ataque para los rivales.

Los números goleadores de Suarez han disminuido de forma notable. Antes convertía un gol cada 100 minutos, ahora lo hace cada 387. Sólo lleva tres tantos en lo que va de Liga, mientras que Messi, el principal favorecido, acumula 12 en 11 fechas. La falta de gol seguro afecta en lo anímico en cada toma de decisiones, porque no sólo es que no convierte: también se lo ve impreciso en ciertos toques o apurado en otras acciones. Pero no es que Suárez ya no sea el talento de hace meses atrás, ni que haya pedido calidad, potencia, ganas; el nuevo técnico le asigna otras funciones para potenciar al colectivo. De momento, a Valverde le resulta, aunque a Suárez no le haga lucir.

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1994. Si no rueda una pelota me siento incompleto. Cuando sea grande diré que vi jugar a Messi. Disfruto de leer y escribir.

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