Liverpool de Brendan Rodgers.

LIVERPOOL: UN SUEÑO INSUFICIENTE

Liverpool hizo méritos para lograr ganar la Premier League. Rodgers formó un gran equipo cuyas variantes tácticas intentaremos descubrir aquí. Finalmente, la gran temporada no le alcanzó, aunque volverá a Champions League.

Las lágrimas de Luis Suárez en Selhurst Park, tras el partido ante Crystal Palace, atestiguan el final de la temporada, el cierre de un año casi brillante, que no terminó como todos deseaban. El lamento de Steven Gerrard después de ese resbalón que le sirve el gol a Demba Ba es el otro ejemplo. La desazón terminó por caer en Liverpool, que había hecho suficientes méritos para llevarse nuevamente la liga inglesa, aunque los resultados finales acabaron con sus esperanzas.
 
Hubiese sido la primera Premier League para los Reds, que desde 1990 que no obtienen el título. Por aquel comienzo de década, el certamen no se denominaba como en la actualidad. En 24 años, las alegrías llegaron en forma de competiciones internacionales, o copas nacionales, pero jamás en la liga. Perdió el prestigio, y en esta ocasión estuvo muy cerca de recuperarlo. Poco le faltó para volver a ser aquel gran equipo, aunque si mantiene las bases y las maneras puede volver a aspirar por la gloria en la temporada próxima.
 
Más allá de no haber podido superar al Manchester City en el sprint final de las 38 fechas, el segundo puesto le da la chance a los de Merseyside de retornar a la Champions League. El torneo continental verá la vuelta de un equipo histórico (vale solamente recordar, entre tanto, la remontada al Milan en la edición 2004/05). Esas noches de Anfield Road volverán; los de Rodgers seguramente tendrán otras obligaciones. Lógicamente, la expectativa pasa por las maneras y cómo encararán el año. La última vez que Liverpool disputó UCL fue en la 2009/10, con Rafael Benítez como entrenador. De ahí en más, pasaron Hodgson y Dalglish y hoy es Brendan Rodgers quién está al frente.
 
Precisamente el ex director técnico del Swansea fue contratado por sus ideales en una escuadra modesta como es la galesa. Su estilo de posesión de pelota, de defensa a partir de la tenencia y el ataque, dinamismo en ofensiva y criterio en el juego de pase, atrajo las ambiciones de la dirigencia en 2012. Con Rodgers al mando, Liverpool volvió a la elite, formó un gran equipo, y en la temporada que viene aspirará a conseguir la gloria que esta vez se le negó.
 
La función de Gerrard
 
Convencer a un futbolista legendario de que puede jugar de otra manera para comenzar a darle otras características al equipo no es nada fácil. Sin embargo, Brendan lo logró al ubicarlo como mediocentro, disminuyendo un tanto su vocación ofensivapara ser más un iniciador de jugadas. Su sensatez al jugar la pelota tuvo mucho que ver en la temporada.
Ubicado en el círculo central, siempre le correspondió el primer pase ante su casi absoluta precisión. Su adaptabilidad a este nuevo lugar en la cancha fue la clave que empezó a solidificar otros aspectos tácticos Reds, como por ejemplo la salida del balón desde atrás. El entrenador dispuso una salida lavolpiana desde el fondo, pero al contrario de los equipos que mayormente utilizan este recurso, el Liverpool le sumaba un dinamismo incontrolable en fase ofensiva.
 
Steven se mete entre los centrales, recibe, transporta y suelta el pase que abre espacios, que adelanta el porvenir de la jugada. Es la gestación en sí mismo, por más que en esta Premier League su punto de partida haya sido detrás del centro del campo. Cuando Gerrard estuvo presionado, los centrales mostraron que han mejorado notablemente su capacidad de primer pase, y la salida por bandas fue la alternativa (caso, primer tiempo ante Crystal).
 
Su lugar, justamente, correspondió también a la finalización de las jugadas. El capitán comienza y, una vez que el balón se juega con relativo peligro, se lo puede ver en función de mediapunta. Esa capacidad de ascender en el campo, dar el pase vital, y ser uno más cerca del área contraria, resultó fundamental para este Liverpool.
 
Tanto Henderson (suele tirarse a banda) como Allen –el mediocampo de Rodgers ha variado- relevaron con suma efectividad esos desprendimientos de Gerrard a terreno contrario. Dependiendo el sector del campo, el inglés y el ex Swansea (el DT lo llevó con él a Anfield) ocuparon su espacio con el objetivo de tomar la segunda jugada y tapar huecos.
 
Explosión de Sterling y variabilidad de Coutinho
 
El Liverpool, en la Premier que finalizó recientemente, fue un equipo con mucha dinámica de mitad de cancha en adelante. Electricidad pura en tres cuartos, con la expresiva movilidad de sus hombres fuertes y jerarquía en los últimos metros. De la sociedad Suárez – Sturridge hablaremos más adelante, lo cierto es que Sterling y Coutinho han sido fundamentales en varios partidos para abrir esquemas cerrados.
 
El moreno inglés, que estará en el próximo Mundial, es capaz de jugar en todo lo ancho del ataque, y así lo demostró. Jugando por ambas puntas, por detrás de los delanteros, a espaldas del mediocampo adversario. Basta con observar algunos partidos de él y en cada uno de ellos habrá jugado, en diversos tramos del juego, en posiciones diferentes. El lugar en el cual finalizó la temporada fue el de mediapunta, aprovechando el espacio detrás del pivote rival. Sus arranques en velocidad y aceleración lo destacan como un jugador de grandes dividendos a futuro. De hecho, si vemos, ante el Norwich hizo dos goles por su regate y habilidad en espacios reducidos.
 
Además, Raheem suele ir siempre al espacio, sobre todo por las bandas. La recepción por detrás del lateral rival es uno de sus fuertes. Sin lugar a dudas que esta temporada ha sido la de su explosión. Por el lado de Coutinho, la situación es diferente dado que, por la cantidad de variantes que Rodgers ha introducido en la medular, no siempre ha sido titular como Sterling.
 
Philippe comenzó la temporada en la delantera de tres hombres que siempre ha respetado el técnico desde la jornada inaugural de liga. La ausencia obligada de Suárez por aquellos primeros partidos hacía que el brasileño jugase como extremo, similar a Sterling, que iba por la otra banda. Ahora bien, cuando el uruguayo retornó, perdió cierto lugar en la delantera y su nuevo rol fue desde el centro, unos metros más adelante del doble pivote conformado por Gerrard y Henderson/Allen.
 
Si vemos el partido ante Tottenham como local, veremos ambas expresiones, tanto de Sterling como Coutinho. El carioca, casi como un interior, siempre ofreciéndose como opción de pase, recorriendo frecuentemente zona de pelota para recibir. En ese instante, Sterling va al espacio que deja el lateral contrario a su espalda. El movimiento está sincronizado casi a la perfección, es cuestión de que se le siga dando continuidad en la campaña venidera.
 
La profundidad de los laterales
 
En el sistema de juego ofensivo que dispuso Rodgers en toda la temporada, los laterales han sido fundamentales. Para ser apoyo por banda, con sus desdobles, generando superioridades contra la línea de costado. Por la derecha, la claridad en ataque fue más notoria que por la izquierda, pero sobre ambas puntas Liverpool encontró el equilibrio necesario.

Teniendo en consideración la banda diestra, hubo partidos en los que Glen Johnson se desdobló de maravillas. En otros, su personalidad ofensiva no fue tan determinante. Pero lo cierto es que le dio profundidad al equipo, un aire extremo por el cual ganar y crear situaciones para convertir.

Por el otro costado, Flanagan ganó el puesto de ‘3’, aunque es más posicional que Johnson. La naturalidad que le da a su función es de menor ataque. Hubo ocasiones en que sus proyecciones acababan en mitad de campo. De todas maneras, no por eso fue menos provechoso, en algunos partidos los Reds volcaron sus ataques solo por un costado, el de Glen.
 
La sociedad S & S
 
Los tres partidos de comienzo de Premier League fueron con resultado de 1-0 a favor del Liverpool. El cuarto juego fue un empate. En todos los encuentros, Sturridge convirtió. Los goles de Daniel definieron 10 puntos de 12 en un comienzo espectacular de los de Rodgers, muy bueno para un delantero con una trayectoria particular, que tuvo su temporada de despegue.
 
Durante esas fechas en las que el torneo inglés estaba en sus inicios, Sturridge se erigía como la principal figura en ataque. Coutinho y Sterling jugaban por las bandas, como extremos, mientras Suárez aún cumplía la suspensión de la liga anterior por morder a Ivanovic. Igualmente, cuando Luisito volvió a estar disponible (a partir de la sexta semana), el entrenador lo alineó junto con Studge, mientras que Coutinho tuvo otra alternancia (como vimos anteriormente).
Así las cosas, con el británico de origen jamaicano de titular, el charrúa fue parte del once de arranque pero partiendo más a un costado, no como delantero centro. Sus descuelgues a banda son de una calidad total, como también el juego entre líneas para generar recepciones y arrancar con una potencia incontrolable. Esas son las cualidades de Suárez, anteponiendo su jerarquía y picardía para ganar pelotas casi perdidas y sacar una chance de ataque donde no hay casi probabilidades.
 
Rodgers encontró la sintonía fina entre Suárez y Sturridge. Diagonales, ataques al espacio, presión asfixiante. En sus primeros partidos, la sociedad no era total, pero poco a poco fueron creciendo, con el dinamismo y la precisión en el pase de Gerrard y Henderson. La temporada de ambos merecía el título, más Suárez si tenemos en cuenta que dando cinco fechas de ventaja logró consolidarse como goleador con 30 tantos (igualó históricamente a Cristiano Ronaldo y Alan Shearer). Daniel (brillante saque de remate en espacio cubierto y sin recorrido), que tuvo una cuota menos goleadora, convirtió 21. Es decir, de 101 tantos en el total de la liga, 51 fueron de estos dos delanteros.
 
Fallas en transición defensiva

Los errores en el retroceso han sido decisivos en varios partidos y sin duda una de las claves por las que el Liverpool no ha podido alzarse con el certamen, junto con las fallas en pelota parada defensiva al controlar las marcas. El partido ante el Crystal Palace puede servir como claro ejemplo de lo primero, pero también podríamos citar el segundo gol de Chelsea, aunque es cierto que los de Merseyside estaban totalmente volcados en ataque y no había punto alguno de equilibrio.

El gol del Newcastle en el partido final (más allá del incidente de Skrtel), y también los de Aston Villa en un encuentro a mitad de temporada –como otros tantos-, fueron de esa manera. Los Reds dejan muchos espacios entre líneas al volver. Si el ataque no termina, las chances de que la contra rival no termine en peligro son mínimas. Muchas veces, la categoría y velocidad de sus delanteros hizo que los ataques finalicen (la cantidad de goles lo demuestra), o que una pérdida pueda ser rápidamente presionada. Eso mismo posibilitó que los errores en la ocupación de espacios al retroceder no estuvieran tan de manifiesto.
 
Aquellas tardes ilusionantes
 
Este Liverpool fue un equipo asombrosamente goleador. Solo hizo más el Manchester City, que finalizó siendo campeón con Pellegrini al mando. Las conquistas de Suárez y Sturridge, los tantos vitales de Sterling y Coutinho, la pelota parada de Gerrard, las jugadas preparadas como en el último juego vs Newcastle. Tanto Agger como Skrtel, zagueros titulares (con Sakho), colaboraron en la causa, como también lo hicieron los interiores –Henderson y Allen anotaron goles que valieron para mantener vivo al equipo hasta la jornada 38-.
 
Las goleadas a Tottenham, tanto en White Hart Lane como en Anfield Road, las excelentes victorias ante Manchester United y Arsenal, el partido frente al Everton. La gran deuda de este equipo apareció justo frente a los clubes con los cuales peleó el título: solo pudo vencer en uno de los cuatro encuentros ante Chelsea y Manchester City, el 3-2 en casa frente a los ciudadanos.
La caída en condición de local ante el conjunto de Mourinho fue el punto de inflexión, el bajón anímico. Luego, lo ocurrido frente al Crystal Palace en el último cuarto de hora del partido. Liverpool tenía en bandeja el título, pero no pudo superar al Chelsea y aquella tarde perdió la Premier League. Rodgers hizo un equipo ofensivo, con respeto por el passing game y encontró muchas variantes. Solo perdió un partido en 2014. Tal vez, nunca tuvo un esquema definido, con el doble pivote en el medio y la efusividad y gran cambio de ritmo en ofensiva, pero en mayoría de ocasiones fue eficiente. La temporada próxima, con el equipo en competencia continental, las cosas pueden ser distintas. Mientras, en Anfield seguramente buscarán darle más jerarquía al equipo y que en el mercado no se vayan sus figuras.