DOS CARAS

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Boca venció por 4-2 a Libertad en Paraguay y se clasificó a los cuartos de final de la Copa Libertadores, en donde enfrentará a Cruzeiro. Aunque el resultado puede engañar, el equipo sufrió mucho en buena parte del partido, teniendo un muy mal partido en defensa. Pero en ataque, la cara fue distinta y las individualidades le permitieron respirar.

Luego de los evidentes errores cometidos en los partidos ante Estudiantes y Huracán, esta vez se puso un once más lógico, al menos en cuanto a las posiciones de los jugadores. El esquema fue un 4-3-1-2, con la vuelta de Darío Benedetto como delantero definido y Mauro Zárate de mediapunta, en un puesto más natural para él. La duda era que el equipo podía sufrir en la marca ya que los interiores, Fernando Gago y Pablo Pérez, no son expertos en la recuperación y así sucedió: el local, urgido por haber perdido 2-0 en la ida, salió a presionar y a atacar con mucha intensidad y en los primeros minutos generó mucho riesgo. Uno de sus recursos era el envío largo hacia Óscar Cardozo, y el otro los desbordes por los costados. Aprovechando que el mediocampo de Boca ayudaba poco y que esta vez solo había un extremo -Cristian Pavón- y del otro lado no había nadie, los paraguayos explotaron las bandas y tanto el lateral derecho Alan Benítez como el volante Antonio Bareiro pudieron centrar varias veces por el lado de Emmanuel Mas, que estaba en inferioridad numérica. En una de ellas, Paolo Goltz pifió llamativamente y Cardozo puso el 1-0. El Xeneize estaba demasiado parado y hacía poco esfuerzo físico, y en esos minutos puso en riesgo por primera vez la serie, ya que los de Asunción siguieron atacando.

Cuando tenía la pelota, Boca intentaba bajar el ritmo y tocar en corto entre Gago, Pérez y Zárate, quien retrocedía para juntarse con los creativos. Se notaba que la determinación del local para marcar no era la misma que para avanzar. Además, defendían muy en línea y no presionaban al lanzador. Al principio el visitante no logró aprovechar los espacios, pero era cuestión de tiempo para que la jerarquía hiciera la diferencia. Zárate, más cómodo jugando suelto, demostró su calidad habilitando a Benedetto para que Pavón lo empatara. Solo tres minutos después, cambiaron los roles y el Pipa asistió al ex Vélez. El 1-2 tempranero desmoralizó a Libertad, que pasó de estar a un gol de forzar los penales a necesitar cuatro. El conjunto de Guillermo Barros Schelotto empezó a dominar el trámite y a controlar la posesión, en un contexto que le era mucho más favorable, haciendo que el rival corriera atrás de la pelota durante un buen tramo. Sin embargo, estaba excesivamente tranquilo y además, las dudas en el fondo eran muy evidentes, con Lisandro Magallán equivocándose mucho en la salida, Goltz lento y errático, Mas desbordado y Leonardo Jara haciendo un penal evitable, que Cardozo convirtió para volver a poner al equipo de Eduardo Villalba en partido. Había demasiada diferencia entre el ataque y la defensa del equipo argentino. El mediocampo, a excepción de Wilmar Barrios, estaba muy pasivo y no colaboraba, lo que hacía necesaria la presencia de Nahitán Nández, que no venía en buen nivel pero podía aportar despliegue.

Al igual que en el inicio, en el complemento Libertad salió motivado para buscar la ventaja y volvió a llegar muchísimo, aprovechando las cada vez mayores dudas del fondo xeneize. En este tramo, los paraguayos siguieron desbordando y tuvieron las mejores chances del partido. Esta vez la banda preferida fue la izquierda, con Iván Franco -hasta que insólitamente fue reemplazado- ganándole constantemente en la individual a Jara, aunque los centros venían desde todos lados. Solo por la muy buena actuación de Esteban Andrada y por el esfuerzo y la capacidad de Barrios, Boca pudo mantener el 2-2. Además, Gustavo Barros Schelotto estuvo más rápido de reflejos que su hermano -suspendido- para hacer cambios, e ingresaron muy bien Carlos Tevez y Edwin Cardona. Pero fue con la entrada de Nández por Gago cuando se pudo equilibrar un poco más el medio, y además el uruguayo logró llegar también al área rival. Cuando ya faltaban 15 minutos, a Tevez le quedó un rebote en el área y liquidó la serie, además de meter un gol clave para su confianza luego de que el técnico lo borrara ante Huracán. Cardona puso el 4-2 de penal tras una buena jugada de Nández y el mal momento quedó en un susto.

Boca fue un equipo de dos caras y perdió la solidez defensiva, lo que es preocupante de cara a lo que se viene. Al mismo tiempo, y especialmente tras recuperar a Benedetto, demostró que la jerarquía ofensiva le puede hacer ganar partidos sin demasiado esfuerzo. El 4-3-1-2 no funcionó, al menos con estos nombres, y seguramente servirá de enseñanza para no volver a dejar los mismos huecos en los costados, por lo menos hasta que Gago esté mejor físicamente. Es probable que los equipos que quedan en la Copa no perdonen tanto como Libertad, y además el orden defensivo de Cruzeiro seguramente le exigirá al Xeneize una mayor calidad de elaboración para poder convertir. Pero sobre todo, y a la espera de Carlos Izquierdoz, si quiere ganar la Libertadores, el equipo deberá empezar a hacerse fuerte desde el fondo.

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